Viernes 1 de Junio de 2018

Viernes 1 de Junio de 2018 08:43 am

Las columnas

Amarres


EL FINANCIERO.- La decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles de 25 y 10% a las importaciones de acero y de aluminio mexicanos (y a la Unión Europea y Canadá) abre un nuevo frente en la relación bilateral. En particular, más allá de las acertadas represalias mexicanas, y de la posibilidad de que esto se resuelva con alguna celeridad, complica enormemente la renegociación pendiente del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Lo único razonable en este momento, sobre todo a un mes de las elecciones presidenciales, es suspender las negociaciones y dejarlas en manos del gobierno y del Senado que vienen.


Templo Mayor


REFORMA.- Hay que tener nervios de acero para enfrentar las locuras de Donald Trump, como lo está tratando de hacer el gobierno mexicano. Y es que, en lugar de una respuesta incendiaria, Ildefonso Guajardo optó por el ataque quirúrgico: las tarifas mexicanas de represalia van dirigidas hacia zonas de voto duro trumpista. Eso Explica el arancel impuesto a la pierna de puerco, uno de los principales productos de exportación de Iowa, donde el republicano Rod Blum podría perder su escaño en noviembre. Y lo mismo al queso, producto por excelencia de Wisconsin, la tierra del todavía líder de la Cámara baja, Paul Ryan. A ver hasta dónde lleva su pataleta del "FAIR TRADE!" el niño Trump.


Razones


EXCÉLSIOR.- La imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio a EU, proveniente de México, Canadá y la Unión Europea, gravados en forma unilateral por el gobierno de Donald Trump en 25 y 10 por ciento, respectivamente, argumentando razones de seguridad nacional, es para algunos un instrumento más para negociar con sus principales socios comerciales acuerdos específicos en éstos y otros terrenos. Para otros, y creo que ello se acerca más a la realidad es, simplemente, instrumentar aquel principio de América primero que marcó la campaña de Donald Trump. Y lo hace a unos meses de unas elecciones legislativas de medio término en las que corre el serio peligro de perder la mayoría legislativa de la que goza el mandatario estadunidense.


 






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