Lunes 4 de Diciembre de 2017

Lunes 4 de Diciembre de 2017 08:48 am

¿Qué dicen las columnas?

Historias de reportero


En medio de la desatada sucesión presidencial de cara a las elecciones del 2018, propongo una trivia: ¿de quién estoy hablando? En su carrera política cambió de bando. Primero bajo unas siglas, luego bajo otras. Y ahora, como estrategia electoral, busca acercarse a los del partido político anterior para atraer votos a su causa. Incluso sus rivales reconocen que él no es corrupto. Pero la corrupción le ha pasado cerca, muy cerca. ¿Estoy hablando de Andrés Manuel López Obrador o de José Antonio Meade Kuribreña? ¿Del postulado por Morena o del postulado por el PRI? Si pensó en uno de los dos, trate de leer de nuevo el texto teniendo en mente el nombre del otro. A ver qué pasa.


Bajo reserva


Desde hace unos días y luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolviera que Alejandra Barrales debe dejar la presidencia del PRD, ha comenzado una pelea callejera entre las tribus Nueva Izquierda y Alternativa Democrática Nacional por ver quién se queda con la dirigencia del partido. Nos comentan que Nueva Izquierda, de los Chuchos Ortega y Zambrano, busca a toda costa presidir el partido para evitar qué su contraparte, ADN, rompa con el Frente Ciudadano por México y acabe con todo el acuerdo electoral rumbo a 2018. Las corrientes amarillas se están jugando el todo por el todo para los comicios presidenciales...


Capitanes


La mesa con un coctel venenoso para la economía mexicana, está puesta. A juzgar de los expertos, sólo faltaba que en EU avanzara la reforma fiscal de Donald Trump para agregar una dosis de pesimismo al que de por sí ya envuelve a México con la trabajosa renegociación del TLC. Veremos cómo reacciona el flamante nuevo titular de Hacienda José Antonio González Anaya, pues antes de irse a la precampaña, su tocayo Meade Kuribreña lanzaba mensajes diciendo que una cosa eran los impuestos federales en EU y otra si se consideraban las políticas recaudatorias locales. Por ahora los analistas aseguran que será difícil competir con un impuesto corporativo de 33 por ciento en México, contra el 20 por ciento aprobado el fin de semana por el Senado de EU.


 






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