Martes 28 de Noviembre de 2017

Martes 28 de Noviembre de 2017 08:01 am

¿Qué dicen las columnas?

Retrato hereje


La determinación de Peña Nieto de impulsar a José Antonio Meade para la candidatura presidencial del PRI supondrá el mayor desafío, pues deberá bordar en un espacio inédito, con un abanderado que no pertenece a su partido, lo que romperá moldes y liturgias que el oficialismo ha nutrido durante casi 90 años. El candidato del oficialismo tendrá como activo indudable que podrá asumir un perfil ciudadano, apartidista por no ser militante del PRI. Peor en contraparte, no podrá colocar, contra la tradición sucesoria priista, a un hombre de su confianza en la presidencia de ese partido, lo que puede obstaculizar su acercamiento con una clase política enorme, compleja, con fórmulas arcaicas e intereses profundos, no pocas veces sórdidos.


Dinero


José Antonio Meade siempre fue el candidato del sector financiero nacional e internacional; antes que Luis Videgaray, fueron los banqueros quienes lo destaparon desde hace varias semanas, en la reunión privada en la que dieron la despedida a Agustín Carstens. Fue el gobernador del Banco de México el que lo llenó de elogios. También es bien visto por las agencias calificadoras de crédito, es reconocido como alguien atento a que el gobierno cumpla los pagos de sus créditos. Tiene frente a sí un escarpado camino para ganar la Presidencia de la República en julio del próximo año. El apoyo de Peña Nieto no lo garantiza.


Razones


José Antonio Meade puede ganar o perder las elecciones del próximo primero de julio. Pero de lo que no cabe duda es que se trata de un candidato competitivo. La mejor demostración de ello la han dado sus adversarios en el 2018. No deja de llamar profundamente la atención que López Obrador y Ricardo Anaya descalifiquen a Meade por haber sido designado, como dicen, por "dedazo", cuando el primero hasta se ahorró la designación, simplemente creó su propio partido para cobijar su candidatura.


Eso de que en Morena harán una encuesta para ver si López Obrador será el abanderado de su propio partido es una mala broma.






Déjanos tu comentario