Jueves 12 de Octubre de 2017

Jueves 12 de Octubre de 2017 10:07 am

Venezuela a las urnas | CARLOS SALAZAR

Este domingo 15 de octubre se celebran las elecciones regionales en Venezuela en donde los cerca de 20 millones de venezolanos inscritos en el padrón votarán por los nuevos gobernadores de 23 estados para un periodo de cuatro años.


Aunque para efectos prácticos, la configuración política del régimen venezolano en realidad le da pocas atribuciones a los gobiernos regionales, la cita electoral -postergada más de un año- podría ser un termómetro para medir tanto al régimen chavista como a la oposición.


La jornada electoral representa una oportunidad para cambiar los equilibrios políticos, abriendo la puerta a que la oposición, agrupada formalmente en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) pueda avanzar a nivel local.


Sin embargo, este movimiento de oposición institucional enfrenta no solo al régimen chavista que sigue controlando el Consejo Nacional Electoral (CNE), encargado de la organización de los comicios, sino a la sombra de la abstención, que impulsa la oposición más radical.


Actualmente la MUD cuenta con tres gubernaturas, entre ellas la de Miranda, encabezada por Henrique Capriles, uno de los rostros más visibles de la oposición, pero el próximo domingo parten con amplias posibilidades de aumentar las gubernaturas bajo su control.


Algunos sondeos de intención de voto colocan a la oposición con una preferencia electoral casi del doble que la que tiene el oficialismo y, de acuerdo a los mismos estudios, cerca del 80 por ciento de los votantes identificados con la oposición tienen la intención de acudir a las urnas. Los cálculos más optimistas de la oposición hablan de la posibilidad de conquistar más de la mitad de las 23 gubernaturas en juego.


Pero, los candidatos opositores no solo tendrán que sortear las urnas sino la operación del aparato del régimen chavista, que en el pasado reciente ya ha demostrado su carácter golpista para suprimir cualquier intento de disensión.


El ejemplo inmediato fue la decisión a finales de marzo de este año de arremeter a través del Tribunal Supremo de Justicia en contra del Parlamento venezolano, de mayoría opositora, y suplantando sus funciones, lo que desencadenó una ola de protestas que se extendieron por 4 meses, dejando un saldo de más de 120 muertos y a Venezuela sumida en una grave crisis social e institucional.


En la jornada de este domingo tampoco se descarta una intervención del régimen de Nicolás Maduro para incidir en los resultados, incluso en los días previos el CNE utilizando a su favor la ley electoral impidió cambios en las tarjetas electorales de manera unilateral por lo que en las boletas aparecerán candidatos que perdieron en la elección primaria del MUD, lo que causará confusión en el electorado y afectará a los candidatos registrados.


Otra de las estrategias que utilizó el chavismo previniendo una posible derrota es la suspensión de las elecciones para renovar los parlamentos locales, por lo que aun ganando un opositor, tendría que enfrentarse a unas legislaturas de los estados de mayoría chavista y controladas por el régimen.


Aunque la principal exigencia de la oposición sigue siendo la celebración de elecciones generales y han calificado las elecciones locales como insuficientes, al final decidieron participar para evaluar su avance, y sobre todo, buscar más fuerza política para presionar a Maduro.


El mandatario por su parte, a la vez que ha abierto un canal de diálogo con la oposición, incluso con mediación internacional, busca rebajar la tensión doméstica e internacional con cierta apertura democrática, aunque en los hechos, pase lo que pase en la jornada del próximo domingo, el régimen mantendrá gran parte de control sobre las administraciones locales.


“Pedimos al pueblo que participe masivamente en las elecciones votando por los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática y haciendo presencia activa en los centros de votación”.






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