Lunes 14 de Mayo de 2018

Lunes 14 de Mayo de 2018 09:38 am

Teoría de la Conspiración 6: El voto internacional | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

En la saga de las teorías de la conspiración en este proceso electoral, no podemos dejar pasar el interés de las superpotencias sobre la posición geopolítica de México. Ser los vecinos más cercanos con Estados Unidos y mantener una relación comercial de más de 500 millones de personas con el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.
 
Somos aliados y socios de esas dos potencias, por lo que nos convertimos en un apetitoso manjar de espionaje con fines políticos y comerciales de muchas naciones que son enemigas de EU y vulnerables en periodo electoral. Todo está enfocado a la economía.
Si ganan José Antonio Meade o Ricardo Anaya, poco cambiará la política, comercio y economía en la región. Si gana Andrés Manuel López Obrador, los factores de la ecuación cambian. Sus lazos de fraternidad con Venezuela y, del presidente de esta nación Nicolás Maduro con el gobierno de Irán (enemigo casado de Donald Trump), así como el factor Rusia, dejarían al “posible” enemigo a la puerta de la casa de EU.
 
A pesar de las burlas de López Obrador, de la presencia rusa en las elecciones en México, es muy obvio que Putin, con su visión internacionalista, no puede dejar pasar esta oportunidad para mover las fichas en el ajedrez geopolítico. Influir en las elecciones mexicanas, lo haría a fin de tener cartas de negociación y presión política ante el poderoso vecino del Norte.
 
Vladimir Putin, un estadista fuera de serie. No tiene duda en influir en el electorado mexicano lo que influirá sobre el destino de América del Norte. Por ello, el candidato de Putin sería, definitivamente, López Obrador. Lo mismo ocurriría con Maduro y otros presidentes de la región, claramente “pintados” de “socialistas” como los dictadores Daniel Ortega, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia (el más respetuoso de sus vecinos); así como los presidentes Salvador Sánchez Carén, de El Salvador; Lenin Moreno de Ecuador y Miguel Díaz-Canel de Cuba, en un continente que se pinta de populismo.
 
Trump y Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, definitivamente van con Meade o Anaya.
 
Sin embargo, una superpotencia quedaría bien con cualquiera: China, cuyo líder Xi Jinping, sabe perfectamente que es todo el mundo tiene interés en su mercado. Ellos, los chinos, negociarán con quien gane los comicios y, aún así tendrán ventajas competitivas. Obviamente, estos políticos no votan en las urnas, pero cuentan con recursos tecnológicos y económicos, para impulsar a cualquier aspirante.
 
Es, claro, otra teoría de la conspiración. Cualquier parecido con la realidad, es pura y mera coincidencia.




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