Jueves 26 de Abril de 2018

Jueves 26 de Abril de 2018 08:51 am

Ningún candidato promete bienestar económico | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Desafortunadamente, a través de la historia, los mexicanos sufrimos los síndromes sexenales. Cada seis años cambiamos gobierno y se renueva la esperanza de tener un “compadre del primo del chofer del secretario de gobernación”, para que los saque de la pobreza. Como se dijo alguna vez en el sexenio de Miguel de la Madrid: la renovación del morral.
 
El cinismo de la corrupción para mejorar la vida de todos. Tanto políticos como algunos sectores de la sociedad, no piensan en que el país mejore, sino que sea “economía”. En economía hay un circulo virtuoso: inversión que genera empleo; empleo que distribuye riqueza; riqueza que exige demanda de bienes y servicios; y estos necesitan más inversión para satisfacer la demanda.
 
Así se repite la historia una y otra vez, en una espiral de bienestar. El gobierno juega un papel de administrador y facilitador de ese círculo virtuoso. Ya sea con inversión pública o estímulos fiscales. Así acabaría la estrategia electorera de regalar dinero para que los políticos ganen votos.
 
A los políticos no les interesa desestimular el espíritu de trabajo del individuo. Su afán de poder sólo fomenta batallones de mediocres. Si bien es necesario apoyar a los que viven en miseria con dinero, al mismo tiempo hay que darle herramientas para mejorar sus vidas. Hoy los pobres son rehenes de los políticos y, lo que es peor los emprendedores, también.
 
Urge proyectar un país para los próximos 100 años y no cambiar las reglas cada sexenio. Eliminar, pues, el síndrome sexenal. Eliminar la corrupción. Eliminar la impunidad. Si los candidatos hablaran de ello, tendríamos que prepararnos auténticamente para un país mejor. No buscamos un país amoroso; sino en sitio que ofrezca oportunidades de educación, trabajo y bienestar, para nosotros y nuestros hijos. De esto no se comprometen nuestros flamantes candidatos presidenciales.




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