Miércoles 25 de Abril de 2018

Miércoles 25 de Abril de 2018 08:30 am

Trump ataca de nuevo | CARLOS RODRÍGUEZ Y QUEZADA

Aludiendo a sus hermosos, modernos y mortíferos misiles, el presidente estadounidense atacó por segunda ocasión desde que asumió el poder al ejército sirio, bajo la acusación de que éste usó armas químicas en contra de la población civil. Según informes militares, los ejércitos norteamericano, inglés y francés lanzaron el sábado pasado 105 misiles en contra de tres instalaciones productoras de armas químicas, cerca de Damasco y de Homs, segunda ciudad en importancia del país. Según reportes, no hubo víctimas civiles detrás de los ataques misileros.
 
 
Tanto el ejército sirio como el alto mando ruso, que apoya al gobierno de Bashar el Asad, aseguran que destruyeron más de 60 misiles antes de que éstos cayeran a tierra, información que fue desmentida por el ejército norteamericano.
 
Trump, exultante, afirmó que la operación había sido perfecta y que todos los objetivos de la misma habían sido cumplidos, sobre todo, que había tenido por objeto convencer a al Asad de no volver a usar este tipo de armas en contra de civiles.
 
Lo curioso del asunto es que los objetivos resultaron ser las instalaciones donde precisamente se producen y almacenan las supuestas armas químicas del ejército sirio. Y uno se pregunta: si en realidad estaban ahí ocultas las armas, ¿cómo es que no se distribuyeron en la atmósfera a consecuencia del bombardeo y causaron cientos de víctimas que vivían alrededor de los laboratorios? ¿Se diluyeron en el aire a consecuencia del mismo bombardeo? ¿Así es como operan los bombardeos. Eliminan por completo los químicos a consecuencia del ataque? Es por demás muy extraño, creo yo.
 
El otro tema tiene que ver con el apoyo militar que proporcionaron ingleses y franceses, países que se han convertido en una especie de mercenarios, porque los norteamericanos no quieren gastar todo su dinero en aventuras en solitario. No. Ahora utilizan los servicios de sus aliados para repartir los gastos de sus aventuras militares, porque Trump siempre ha dicho que sus amigos no hacen lo suficiente a favor de la paz y en apoyar a Estados Unidos en su cruzada en contra de los villanos. Lo ha repetido hasta el cansancio. Y aquí está la prueba.
 
El tema más singular de este ataque es la respuesta de Rusia. Hizo un gran escándalo y anunció que el ataque no quedará sin respuesta, pero no parece que vaya a hacer mucho, porque en realidad el ataque no fue lo suficientemente agresivo. Los sirios tuvieron bastante tiempo para retirar sus equipos y armamentos de los probables sitios que serían atacados. Los ataques no fueron lo destructivo que deberían haber sido.
 
Todo parece indicar que fue una finta con tintes políticos para no enojar lo suficiente al oso ruso de Putin.
 
La prueba está que la embajadora estadounidense en la ONU, Nicki Haley, había anunciado con bastante orgullo que en cuestión de días habría nuevas sanciones contra Putin, pero Trump de inmediato afirmó que era suficiente. No habrá nuevas sanciones porque Putin tiene llaves con que abrir el paraíso de Donald Trump. No en balde se habla en Estados Unidos de grandes orgías de Trump con prostitutas rusas hace varios años cuando visitó Moscú. Y de esas cosas, saben muy bien los servicios secretos rusos.
 
Esto habla de que el ataque misilero al que se le dio gran cobertura, es en realidad una cortina de humo para ocultar lo embarazoso que puede ser para Trump el que se conozca de sus aventuras amorosas en Rusia.
 
Aún hay mucho detrás de estas historias de ataques a supuestos objetivos de producción de químicos y misiles modernos. En un país azotado por casi 10 años de guerra, con cientos de miles de muertos, con invasiones de grupos terroristas de todo signo, con millones de refugiados y desplazados de guerra.
 




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