Miércoles 14 de Febrero de 2018

Miércoles 14 de Febrero de 2018 08:15 am

La disputa por Elba | RAMÓN ALBERTO GARZA

Digan lo que digan, y pésele a quien le pese, Elba Esther Gordillo es todavía la líder moral del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
 
Solo así puede entenderse que genere toda una conmoción el tema de que su nieto y su yerno apoyen abiertamente a Andrés Manuel López Obrador.
 
Como también que se dé un sacudimiento ante la resolución judicial sobre el liderazgo de su sucesor, Juan Díaz, lo que abre el debate para que La Maestra reasuma, en interpósita persona, el control del poderoso sindicato.
 
Lo que se asoma tras el regreso de Elba Esther es una similitud a la que vivió el poderoso Napoleón Bonaparte, quien en la cúspide de su imperio fue exiliado curiosamente en la isla de Elba.
 
Cansado de las traiciones, el inquieto Napoleón escapó de aquella isla a los 10 meses del exilio, solo para regresar triunfalmente a París, obligando a una vergonzosa huida del monarca Luis XVIII.
 
El caso del regreso de La Maestra luce similar. Vuelve del exilio forzado tras su reclusión en un hospital carcelario, para desde su domicilio retomar la lucha por el control de lo que considera su sindicato.
 
Elba Esther vuelve a escena en los mejores momentos para ella, cuando todos los candidatos y sus partidos buscan sus favores para ganar la elección presidencial del 2018.
 
Hasta 1988, el sindicato de maestros fue incondicional del PRI, como piedra angular en la movilización social del día de la elección.
 
En la elección de Carlos Salinas de Gortari, las traiciones de maestros y petroleros que se fueron a apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas, pusieron en peligro la jefatura priista.
 
Con Vicente y Marta Fox co-gobernó y desde la rebeldía que encabezó contra Roberto Madrazo y el TUCOM, acabó por ser crucial en la victoria de Felipe Calderón. De ese amasiato emergió el PRIAN.
 
El candidato Enrique Peña Nieto pudo recuperarla en 2012, a tiempo para regresarla de nuevo al PRI. Pero después de la victoria, los allegados en la Reforma Educativa lo obligaron a sacarla del juego y enviarla a prisión.
 
Si de verdad esa reforma fuera exitosa, sindicalmente hablando, y hubiese beneficiado a los maestros, el priismo no tendría que preocuparse de la actual rebeldía magisterial.
 
Considerando que el coordinador de campaña del candidato presidencial del PRI es Aurelio Nuño, los felices maestros ya reformados apoyarían hoy sin límites a José Antonio Meade.
 
Pero no es así. Desde hace meses los hombres más allegados a La Maestra, su nieto René Fujiwara y su yerno Fernando González Sánchez, aparecen en la primera fila de los eventos de López Obrador.
 
Y ahora Rafael Ochoa, exsecretario del SNTE y también allegado a Elba Esther, está convertido en operador de redes magisteriales del candidato de Morena. ¿Así o más claro?
 
La amenaza judicial que pende sobre la dirigencia todavía formal de Juan Díaz avivó este fin de semana, cuando se le desconoció una toma de nota y se puso sobre la mesa la fragilidad de su liderazgo.
 
Gabriel Quadri, hombre cercano a Elba Esther, quien lo convirtió en candidato presidencial del Panal en el 2012, reniega de la estrategia de La Maestra y su acercamiento a López Obrador. “Si gana le devolverá la dirigencia del SNTE y echará abajo la reforma educativa”, dice.
 
Por eso la pregunta final vuelve a las similitudes con Napoleón. ¿Para quién será el Waterloo en julio del 2018? ¿Para La Maestra y su sindicato o para el PRI? Vayan apostando.
 
@ramonalberto




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