Lunes 30 de Octubre de 2017

Lunes 30 de Octubre de 2017 08:32 am

México y la CIA | RAMÓN ALBERTO GARZA



John R. Tunheim es un juez federal de Estados Unidos que encabezó entre 1994 y 1998 un comité independiente para examinar la posible publicación de los documentos oficiales sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy.
 
De acuerdo al juez Tunheim, la CIA y el Departamento de Estado lo convencieron de que no se desclasificaran los documentos secretos, ante el temor de que lo que ahí se revelaba ponía en serio riesgo al gobierno mexicano.
 
La preocupación era que en esos documentos –que ayer jueves ya fueron desclasificados por órdenes de Donald Trump- se exhibían las relaciones de estrecha colaboración en los servicios de inteligencia entre el gobierno mexicano y la CIA.
 
Temían que esas revelaciones “hicieran caer al gobierno mexicano que estaba entonces en el poder”. Es decir, al gobierno del PRI y del presidente Ernesto Zedillo. El origen del temor nada tiene que ver con ese sexenio. La historia es que, dentro de las investigaciones a la vida de Lee Harvey Oswald, se encontró que el presunto asesino solitario del presidente Kennedy vino en septiembre de 1963 a México, dos meses antes del cometer el magnicidio.
 
Y que gracias a la estrecha colaboración con el gobierno mexicano, entonces con Adolfo López Mateos como presidente y Gustavo Díaz Ordaz como secretario de Gobernación, los norteamericanos pudieron conocer que Oswald visitó las embajadas de Cuba y de la Unión Soviética.
 
Las sospechas de la inteligencia norteamericana, posteriores al asesinato, eran que México habría sido el territorio en donde los cubanos y los rusos podrían haberle propuesto a Oswald la consumación del asesinato.
 
Y esa información solo pudo conocerla el gobierno norteamericano gracias a la estrecha colaboración que se tenía en los 60 y los 70 con los gobiernos priistas de México.
 
Pero el temor de 1998 era en vano, si quienes pedían esconder esos documentos hubieran leído el libro Inside The Company: CIA Diary, publicado por Philip Agee, un agente de la CIA adscrito a México, quien después de 30 años de servicios desertó al testificar lo que denunció como los horrores en la matanza de Tlalteloco.
 
En ese controvertido libro se habrían encontrado que los políticos mexicanos siempre fueron muy obsequiosos con Estados Unidos y con la CIA. Tanto que dos presidentes, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, son denunciados en el libro de Agee como agentes encubiertos del llamado Proyecto Litempo de la CIA.
 
Ambos con claves para reportar sus operaciones y recibir informes confidenciales. Díaz Ordaz era Litempo 8 y Echeverría era Litempo 14. Otro de los agentes litempo fue Fernando Gutiérrez Barrios, identificado por la CIA como Litempo 4.
 
Por eso hay que analizar detalladamente esos vínculos Kennedy- Oswald- CIAMéxico. Quizás al analizarlos descubramos entre líneas mucho más de lo que a simple vista se verá.



@ramonalberto

Déjanos tu comentario