Martes 19 de Septiembre de 2017

Martes 19 de Septiembre de 2017 09:48 am

¿Qué le espera al futuro presidente de México? | MARÍA GUADALUPE SANDOVAL MEZA

El camino por la presidencia de México aún es largo, aunque ya se atisban diversos nombres con mayores posibilidades de obtener la candidatura por sus partidos. Vivimos la misma dinámica de cada fin de sexenio, sin embargo, con cada término las expectativas son cada vez más altas.
 
En 2016, un estudio de Consulta Mitofsky reveló que el nivel de confianza de la población en las instituciones sigue a la baja -como desde varios años atrás-, obteniendo en esta ocasión una calificación inferior a seis puntos. La Presidencia de la República, la Suprema Corte y los sindicatos fueron las que presentaron mayor disminución de confianza.
 
Sin duda alguna, esto es un reflejo de los altos niveles de inseguridad, violencia, desempleo y calidad educativa que consumen como un cáncer a la sociedad mexicana. En ese sentido, Luis Carlos Ugalde, exconsejero presidente del IFE, opina que justamente el tejido social afectado por tales circunstancias, será uno de los principales retos para quien asuma la presidencia de la República.
 
El escenario que hallará el futuro presidente de México
 
“Un tejido social derruido por años de violencia, por desconfianza en las instituciones políticas, por malos gobiernos que dan malos servicios públicos, por una desigualdad prevaleciente. Esa es la primera cosa a la que se va a enfrentar el nuevo presidente: un rompimiento del tejido social, hartazgo social, cansancio y frustración”, indicó en entrevista para Forbes.
 
No obstante, también señaló que el futuro primer mandatario encontrará una economía con relativa estabilidad en una tasa de crecimiento moderada, pero que es buena en el sentido de que otras naciones no lo están haciendo; verá un mercado exportador creciente con reformas estructurales que empiezan a caminar -algunas más, otras menos-; y una clase media en expansión.
 
Elementos favorables y desfavorables que hallará el sucesor de Enrique Peña Nieto:
 




Lo bueno


Lo malo




La marcha del crecimiento de la economía pues, aunque su tasa es moderada, es positiva.


Desconfianza




Un mercado interno creciente con una clase media cada vez más grande cuyo consumo está aumentando.


Corrupción e impunidad




Reformas estructurales que en algunos mercados trazan la ruta hacia el futuro.


Tejido social deteriorado




Un mercado exportador muy positivo.


problemas de crimen organizado




 
Desde la perspectiva de Ugalde, el proyecto de nación del futuro presidente debe tener metas claras y atacar problemas específicos, como método.
 
“Me parece que el desafío más importante global de México es construir un país de leyes, lo que se llama Estado de Derecho. Si tú construyes eso que lleva generaciones construir, de manera natural vas a combatir la corrupción, la impunidad, la violencia. En los últimos 30 años, México ha querido modernizar su economía, después quiso generar democracia, ahora lo que necesita generar es un piso global de Estado de Derecho y ese es el reto más importante de los próximos 30 años, pero el próximo presidente debe trazar esa ruta.
 
Así como Miguel de la Madrid trazó en los años 80 una ruta de modernización económica que hoy sigue caminando, se requiere trazar esa ruta. Ya se han dado algunos pasos, se modificó el sistema penal acusatorio en 2008, se ha fortalecido a los poderes judiciales, se creó una fiscalía autónoma que deberá ser realidad en los próximos años. Hay destellos, pero el tema central es que eso requiere una construcción nueva que no tenemos en México, implica una visión de largo plazo”, explicó. La ciudadanía demanda líderes que tengan un firme compromiso con la sociedad y que, lejos de hacer promesas de campaña inalcanzables, planteen soluciones factibles a los problemas cotidianos.
 
Es por ello que Luis Carlos Ugalde coincide en que el debate de 2018 deberá girar en torno a cuatro ejes básicos: el combate a la corrupción, el apoyo económico a programas sociales dirigidos la población que más los necesita, el combate a la inseguridad y la mejora de la educación.
 
Con cada nuevo sexenio las expectativas son más altas y las esperanzas todavía más frente a un escenario poco alentador. La clase política mexicana enfrenta una severa crisis, mientras que la sociedad quizá vuelva a dividirse en la disyuntiva PRi, antipri; AMLO, antiamlo. Aún queda mucho camino por delante, sobre todo para quien gane la carrera. No obstante, lo más importante sería apre(he)nder que el sendero no termina al llegar, solamente comienza.




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