Martes 26 de Febrero de 2019

Martes 26 de Febrero de 2019 09:01 am

Vaticinios funestos |MARIO LOPE HERRERA

Me viene a la mente una frase de la película titulada “El profesor”, del director Tony Kaye, en la que AdrienBrody, actor que interpreta a Henry Barthes, explica a sus alumnos qué es el razonamiento contradictorio: “creer deliberadamente en mentiras mientras sabemos que son falsas.”


 


Todos, incluyendo a las organizaciones civiles que tanto ha criticado el presidente López Obrador, se han creído lo de la Guardia Nacional. Más allá de la premisa de militarizar al país, esta idea de corte fascista no radica sus peligros en su forma como en su fondo. Los derechos humanos han sido ignorados. Y como buen aficionado al beisbol, el presidente de la República ha ido conectando de hit cada recomendación de la ONU, Human Rights, Amnistía Internacional y la CNDH.


 


La Guardia Nacional será un fracaso más en contra de la inseguridad del país. Es retórica pura, simulación. Ya hemos atravesado por estos pasajes de la historia reciente de México y lo único que hemos atestiguado es la escalada demencial de violencia, la multiplicación de narcofosas, la exponencial y preocupante muerte de periodistas, el asesinato descarado de activistas sociales como el de Samir Flores, el secuestro y muerte atroz de empresarios como el caso de Susana Carrera en Coatzacoalcos; es decir, estas últimas semanas han sido de las más violentas que se recuerden en un inicio de sexenio ya que el presidente López Obrador apenas lleva un trimestre en el poder y la violencia ya es tema, de nuevo, en los principales titulares no tanto nacionales sino internacionales.


 


La irresponsabilidad de la creación de esta Guardia Nacional no solo es del presidente de la República. Mucha causa de esto la tienen los gobernadores, quienes, en vez de profesionalizar a sus policías, le dieron el espaldarazo al presidente y así evitar poner manos a la obra en casa. Soslayaron la oportunidad de barrer con la corrupción de las policías locales y dieron razón al berrinche del Poder Ejecutivo para que la chamba no recayera en ellos. Así las cosas con los gobernadores quienes juegan siempre, al menos con este gobierno federal, con una carta escondida bajo la manga.


 


¿En verdad vamos a creer que la Guardia Nacional acabará con el tema de la inseguridad en México? ¿Qué va a pasar con los asuntos ya no tanto regionales ni locales, sino lo que sucede en los poblados alejados de las capitales de los estados, es decir, en las rancherías, ejidos y comunidades donde el crimen organizado es la voz cantante en usos y costumbres? El presidente presume de ir a Badiraguato, pero, ¿cuándo presumirá ir a una comunidad donde para ingresar cuatro sicarios con armas largas cuestionan el motivo de tu visita? ¿Qué va a pasar con esas comunidades en estados como Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Colima, Sinaloa, donde los cárteles siguen extorsionando no tanto a grandes empresarios sino al que tiene la peluquería, el ciber, la lavandería, la fondita, la miscelánea, la frutería? ¿Qué va a hacer la Guardia Nacional en comunidades como estas? ¿Enfrentarse a tiros en las calles, hacer operativos quirúrgicos? Es decir, ¿alimentar violencia con violencia?


 


¿Azuzando el fuego o pateando el colmenar como lo hizo Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto? Parece ser que los mexicanos votaron por un cambio de figura presidencial, no por un cambio de régimen. Andrés Manuel López Obrador representa lo mismo que tanto denostó por décadas: la mafia del poder. Una muestra de ello es que por años habló en contra del banquero Roberto Hernández y hace poco se le vio muy feliz con él en el Salón de la Fama del beisbol en Monterrey. Bolas de humo del presidente.


 


Un hecho que debe ser tratado con manos quirúrgicas es el acuerdo al que llegaron los senadores con la votación de la Guardia Nacional.


 


Desde los personajes más antagónicos al presidente López Obrador, como Josefina Vázquez Mota, Miguel Angel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu, Dante Delgado, hasta la politóloga Denisse Dresser y el senador independiente Emilio Álvarez Icaza, celebraron con gran júbilo la creación de la Guardia Nacional. No hace un par de meses estos personajes y otros más como Tatiana Clouthier (que ha estado muy callada), criticaron hasta la última coma la propuesta del presidente López Obrador de la creación de esta figura de seguridad nacional. ¿Qué hizo que cambiaran de opinión? ¿En verdad Ricardo Monreal salió bueno para el consenso y los acuerdos políticos?


 


¿Qué se juega el país con la Guardia Nacional? ¿Cuál será el impacto en el corto plazo en las calles, en los domicilios de todos los mexicanos? No sabemos, pero si acotamos lo que un día dijo Jesús Reyes Heroles, que “la forma es fondo”, me atrevo a vaticinar un futuro funesto, desolador y violento en este nuestro México.


 


 


 






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