Sábado 23 de Febrero de 2019

Sábado 23 de Febrero de 2019 03:46 pm

Freno a farmacéuticas transnacionales | ROBERTO FUENTES VIVAR

Una vez concluido el affaire de la Guardia Nacional en el Poder Legislativo (aunque faltan detalles de San Lázaro), el Senado de la República seguramente se dedicará a sacar la iniciativa presentada por Ricardo Monreal al Artículo 31 de la Ley General de Salud (LGS), que busca regular los precios de los medicamentos que expenden en México las empresas farmacéuticas transnacionales.


La propuesta ha ocasionado tal respuesta que de manera inmediata laboratorios como Roche, Novartis, AstraZeneca, Bristol-Myers Squibb y Pfizer, entre otros, han sostenido reuniones de emergencia con sus cabilderos para intentar frenarla y seguir aprovechándose de los mexicanos.


La propuesta de Monreal presenta en su diagnóstico partes del documento “The Big Pharma Project / la vida tiene precio”, que fue elaborado por periodistas de seis países y en el cual se demuestra que, por ejemplo en México, las transnacionales de la salud venden fármacos tres veces más caros que en el resto de América Latina.


Concretamente menciona los siguientes casos: el medicamento Glivec utilizado para tratar el cáncer cuesta en México 163 dólares mientras que en Perú 44, en Colombia 69; la insulina Licpro utilizada para tratar pacientes con diabetes en México tiene un costo de 89 dólares, en Colombia 49, en Perú 65 y en Guatemala 31; y el Lopinavir para el tratamiento de VIH en México cuesta 7 dólares, mientras que en Perú y Guatemala 2 dólares y en Colombia ochenta centavos de dólar.


Una de las conclusiones de la investigación es que, en nuestro país el 80 por ciento de los antirretrovirales está en manos de un oligopolio de farmacéuticas que encarecen las terapias y afecta la salud de los mexicanos.


Para la iniciativa, Ricardo Monreal, argumentó también que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refiere que el gasto de los hogares en bienes y servicios de la salud, la adquisición de medicamentos comprende el 53 por ciento del gasto total en este sector.


A estos datos agrego otros de mis cosecha: el gasto de los hogares en salud es de 454 mil 143 millones de pesos, de los cuales el 54.4 por ciento es para medicamentos y otros bienes (incluyendo los genéricos y los productos que los mexicanos compramos en la farmacia), mientras que sólo 16.8 y 11.6 por ciento corresponden a consultas médicas y servicios hospitalarios.


De acuerdo con un estudio de Universidad Anáhuac, coordinado por Miguel Ángel González Block, de la facultad de Ciencias de la Salud, la industria farmacéutica vende el 70 por ciento de sus medicamentos en el mercado privado mexicano, lo cual presiona al bolsillo de los mexicanos, así como el aumento de precios de las medicinas y de los seguros particulares.


Otro dato adicional: un estudio (también de la Anáhuac) señala que una docena de cadenas de farmacias controlan el 65 por ciento de las ventas en el mercado interno, a pesar de que hay más farmacias independientes (22 mil) que de cadenas (7 mil 500) y de supermercados (tres mil 500).


Más de mi cosecha: se 2012 a 2016, el gasto en salud per cápita sufrió una contracción de cuatro por ciento, mientras que el número de usuarios de las instituciones y programas de salud se redujo en 5.6 millones de personas. Para 2018 se estimaba que el gasto en salud per cápita se redujera 5.5 por ciento respecto a 2012, al pasar de tres mil 826 a tres mil 615, en ese lapso. Durante el mismo periodo, el presupuesto público total destinado a la salud se contrajo dos por ciento al pasar de 580 mil millones de pesos a 569 mil millones de pesos, de acuerdo con una investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).


Como puede observarse, todas las estadísticas indican cómo los mexicanos estamos a merced de los precios que imponen las grandes empresas farmacéuticas trasnacionales. Por eso, la iniciativa del senador Monreal es bienvenida por la mayor parte de la sociedad, que casi de manera cotidiana tiene que acudir a las farmacias para adquirir productos que conserven su salud.


Un hecho que vale la pena mencionar es que esta iniciativa se contrapone con las negociaciones del acuerdo trilateral negociado el año pasado entre Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau (cuya ratificación se encuentra congelada), en el cual se les amplía 10 años la patente a las transnacionales farmacéuticas.


Por todo esto, es deseable que la iniciativa del senador por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) sea atendida y aprobada en beneficio de la sociedad, a pesar de que las grandes transnacionales dediquen millonadas para frenarla a través de sus cabilderos. Dice el filósofo del metro: la salud social por la salud empieza.






Déjanos tu comentario