Jueves 21 de Febrero de 2019

Jueves 21 de Febrero de 2019 09:43 am

Pemex, la turbulencia financiera apenas comienza | AGUSTÍN VARGAS

Más allá de la especulación natural y de los factores externos, los mercados financieros del país han mostrado mucho nerviosismo en los últimos días, en particular luego de que la agencia calificadora Fitch Ratings redujera la calificación a los bonos de Pemex, que dirige Octavio Romero Oropeza.


 


Según algunos analistas financieros --a los que sin duda el Presidente Andrés Manuel López Obrador descalificaría y de nueva cuenta se atrevería a llamarlos hipócritas, por decir lo menos--, se percibe la situación de la empresa petrolera del Estado mexicano como un riesgo importante para la estabilidad macroeconómica del país.


 


Lo que es un hecho es que el gobierno mexicano ha actuado ante la emergencia financiera de Pemex, inyectando recursos al tiempo de disminuirle su carga tributaria. Esto, sin embargo, en opinión de inversionistas y especialistas no será suficiente para revertir la caótica situación de la empresa, pues para ellos los problemas estructurales de la entidad, es decir su escasa generación de flujo de capital y la baja producción, no han sido atendidos en su justa dimensión.


 


Según Carlos Serrano, economista jefe del BBVA Bancomer, que preside Jaime Serra Puche, esto tendría consecuencias graves, ya que un porcentaje importante de los tenedores de bonos de Pemex se verían forzados, por reglas internas o regulaciones, a liquidar su posición, lo que a su vez resultaría en una caída en los precios de estos bonos.


 


Esto resultaría, dijo, no solamente en un daño a la confianza hacia México, sino que también causaría turbulencia en el sistema financiero mexicano. Para mitigar este riesgo, el gobierno anunció un apoyo a Pemex por 3 mil seiscientos millones de dólares (además de la intención de reducir el robo de combustibles en mil seiscientos millones de dólares).


 


Para el economista, las medidas anunciadas por el gobierno van en la dirección correcta y evitará la baja en la calificación por algún tiempo, pero no son suficientes y tampoco evitarán que la caída en la producción petrolera se detenga.


 


La capacidad que tiene el gobierno para apoyar a Pemex y solucionar sus problemas es limitada debido al poco margen fiscal que se tiene. Ante ello, el especialista propone adoptar tres estrategias estructurales que mejoren la perspectiva de Pemex a largo plazo, lo cual además reduciría sustancialmente la posibilidad de que pierda el grado de inversión sin presionar a las finanzas públicas.


 


1.- Reducir al mínimo la inversión planeada en refinación: Pemex pierde cerca de 100 mil millones de pesos al año en esta actividad que a nivel global muestra bajos márgenes. Es mejor centrar los esfuerzos en exploración y producción petrolera en aguas someras


 


2.- Reanudar cuanto antes las alianzas con empresas privadas (farmouts). Esto traería inversiones que ni la empresa ni el gobierno pueden realizar y constituye la única opción realista para detener la caída en la producción petrolera


 


3.- Anunciar un plan para que de manera gradual y creíble se reduzca la carga fiscal de la empresa.


 


El asunto aquí es que si Fitch o Moodys, otra de las más influyente calificadoras globales,   bajan la calificación a Pemex un escalón más la ubicarían por debajo del nivel denominado como grado de inversión, con lo que las aguas se volverían más turbias. Eso sin duda.


 






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