Sábado 16 de Febrero de 2019

Sábado 16 de Febrero de 2019 08:40 am

La alta y explicable popularidad de Andrés Manuel | EDUARDO RUIZ HEALY

Hasta ahora, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido inmune a las críticas de sus detractores.


Por un lado, día tras día, desde que ganó la elección del 1 de julio pasado, la mayoría de sus palabras y acciones han sido condenadas por los políticos de los partidos políticos de oposición, dirigentes de grupos empresariales y organizaciones no gubernamentales, ex funcionarios públicos federales y estatales, representantes de la llamada sociedad civil y muchos intelectuales, analistas, comentaristas, columnistas y conductores de programas de radio y televisión, entre otros. Las opiniones y análisis de estas personas son puntualmente difundidas a través de las redes sociales para alcanzar a un auditorio más vasto.


Por el otro lado, usuarios de las redes sociales, que tienen de cero a miles de seguidores o “amigos”, critican minuto tras minuto a AMLO por alguna cosa que dijo o hizo. A su vez, estos seguidores comparten dichas críticas con su propia red de contactos. Es en las redes sociales, especialmente Twitter, donde más claramente se manifiesta la lucha entre los fifís amlohaters y los chairos amlovers.


Las críticas contra Andrés Manuel van desde las inteligentes y sólidamente fundadas hasta las que, francamente, son estúpidas.


Entre las primeras están las que tienen que ver con la cancelación de lo que hubiera sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la cancelación de las estancias infantiles, su intención de manipular a los organismos reguladores autónomos al proponer a sus incondicionales como comisionados, sus críticas sin sustento alguno contra diversos organismos públicos y exfuncionarios, o su empecinamiento para que la Guardia Nacional sea comandada por militares y no por civiles, entre otros asuntos.


Entre las segundas están la mayoría de los memes antiAMLO (algunos ciertamente bien diseñados y graciosos, otros, francamente, vulgares y ofensivos), las críticas a sus conferencias de prensa mañaneras, las burlas relacionadas a su costumbre de detenerse muchas veces a comer en donde le gane el hambre durante sus giras por el país (café de un Oxxo en Nayarit, quesadillas de una fonda en Temascaltepec, Estado de México), su manera de hablar (“me canso ganso”) o hasta de peinarse.


Lo sorprendente es que pese a las críticas que señalan sus desaciertos y errores, que los tiene, el presidente goza de una popularidad nunca antes vista desde que se realizan encuestas para medir lo que las personas creen o sienten en torno a sus gobernantes.


Es más que evidente que a la mayoría de los mexicanos les gusta lo que dice y hace AMLO, que siguen creyendo en sus promesas y que relacionan a la mayoría de sus críticos más distinguidos con la mafia del poder y los partidos de oposición, lo cual automáticamente les resta credibilidad y autoridad moral.


Solo eso explica que, dependiendo de la encuesta que se consulte, su gestión sea aprobada por entre el 66% y el 86% de los mexicanos.


La luna de miel que disfrutan Andrés Manuel y su pueblo bueno y sabio perdurará hasta que la economía del país se deteriore y lo sientan en su bolsillo la mayoría de las personas. Y, cuando eso ocurra, posiblemente sabrá qué decir o hacer para mantener la lealtad de sus seguidores. No lo subestimemos.


Twitter: @ruizhealy






Déjanos tu comentario