Miércoles 13 de Febrero de 2019

Miércoles 13 de Febrero de 2019 09:52 am

Alejandra Palacios, en la tablita | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La permanencia de Alejandra Palacios como Comisionada Presidenta de la Cofece es injustificable e insostenible; bajo su mandato, la parcialidad y legitimidad del órgano están en riesgo. Esto es muy grave ya que responde a intereses privados y emprende batallas personales contra el presidente Andrés Manuel López Obrador y las políticas de la actual administración.


El que sea un órgano autónomo no la exime de rendir cuentas. Es más no tiene balances internos y ella misma nombró al actual Contralor. Todo a la medida para mantener la opacidad en el manejo financiero de esa institución necesaria para equilibrar las fuerzas del mercado.


Banco Azteca recurrió al Órgano Interno de Control de la Cofece pero, como se sabe, su imparcialidad es cuestionable al haber sido nombrado por la propia Palacios. Actualmente, en el Senado, se lleva a cabo el procedimiento de remoción de Palacios.


La historia viene desde el 24 de enero en Reforma, cuando la Comisionada Presidenta condenó la entrada de Banco Azteca al mercado de dispersión de apoyos sociales, omitiendo mencionar las capacidades de dicho banco y argumentando que Bancomer, la actual dominante del mercado, era una mejor opción, en una publicación en un periódico.


Pero, no es el único caso. Se suman otros casos como la fusión Disney y Fox, en los que Palacios ha privilegiado la concentración de mercado por encima del bienestar de los mexicanos. Todo ello en contra de su mandato constitucional de impulsar la libre competencia.


De acuerdo a la Constitución (Art. 28) y la Ley Federal de Competencia Económica (Art. 23), el Senado debe ejercer el control político sobre este órgano autónomo; así como ratifica a los comisionados, tiene facultades para removerlos. Por ello, el Senado inició el procedimiento de remoción de Palacios, debido a que es su obligación asegurarse de que los comisionados de la Cofece respeten y cumplan con las normas constitucionales y legales, incluyendo el respeto a los derechos de sus regulados.


Este mecanismo de control político es fundamental para evitar la impunidad ante la ausencia de un titular autónomo e independiente del OIC de la Cofece. Como órgano garante de la competencia no puede ser liderado por una servidora pública cooptada y tripulada por intereses privados, poco transparente, desgastada con diversos agentes económicos y beligerante contra el bien común.


Una vez removida Palacios, iniciará la búsqueda de un nuevo comisionado y el proceso para elegir al titular de la Cofece.






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