Lunes 11 de Febrero de 2019

Lunes 11 de Febrero de 2019 07:46 pm

AMLO y futbol | MARCO A. MARES

Prácticamente nadie rebate que hay una relación muy estrecha entre deporte y política.


 


No importa la ideología de los políticos, de izquierda o derecha, todos saben de la importancia del deporte y la utilizan.


 


El tema hoy día es de suma importancia en México por el espinoso asunto a resolver que tiene en sus manos el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que encabeza Gabriel Contreras: la fusión de The Walt Disney Company (Disney) mediante la adquisición de 21st Century Fox (Fox).


 


Se trata de una megaoperación internacional. Es superlativa en todos los sentidos.


 


Es un acuerdo por 71,300 millones de dólares con el que Disney será propietaria de las licencias de entretenimiento de Fox.


 


La cadena Comcast fue la perdedora en la “puja” por quedarse con los activos de Fox. La última oferta de Comcast fue por 65,000 millones de dólares.


 


En Estados Unidos se autorizó la fusión, de manera condicionada.


 


Disney llegó a un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos para resolver la demanda antimonopolio que impedía la fusión de ambas empresas de entretenimiento.


 


La condición para efectuar la compra fue que antes de concretarla se vendan las 22 redes de canales deportivos regionales de Fox.


 


La intención fue preservar la competencia en los mercados locales donde Disney y Fox compite por la distribución de contenido audiovisual vía cable y satélite.


Con la adquisición, Disney se coloca como el próximo rival de Netflix en cuanto lance su servicio de streaming.


 


Competencia y difusión


 


La megafusión internacional en Estados Unidos recibió autorización condicionada a la desinversión de un importante número de canales.


 


También fue sometida a condicionamientos en Europa.


 


Y en Latinoamérica, en Brasil, la operación fue autorizada con restricciones.


 


En todos los casos, la intención de las condicionantes o restricciones fueron para preservar la competencia en mercados locales.


 


E impedir que el deporte se viera supeditado a canales premium, con lo que habría afectado al consumidor final, al impedirles ver los deportes y en el último caso, obligarlos a pagar tarifas más altas, por su transmisión selectiva.


 


En todos los países, se reconoce la importancia que tienen los deportes, tanto como la difusión de los que mayor cantidad de seguidores tienen. El futbol por ejemplo.


 






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