Lunes 11 de Febrero de 2019

Lunes 11 de Febrero de 2019 08:40 am

Los regaños de Sánchez Cordero | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación está inmersa en un trabajo de gran estrés; sometida a presiones mayúsculas propias de quien coordina la política interior de un país tan complicado como el nuestro. No hay la menor duda que es una pieza clave y de apoyo para el Presidente. No es política y eso odian los políticos.


Sin embargo, esto la lleva a aislarse y a no estar en contacto continuo con los actores políticos que necesitan atención inmediata. Es más, en conflictos tan graves como el bloqueo de vías férreas en los puertos de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y Manzanillo, Colima, no quiso involucrarse, a pesar de ser un tema que implica la atención de un funcionario de fuerza y dominio político


Los gobernadores Silvano Aureoles de Michoacán, así como Ignacio Peralta de Colima, la buscaron para encontrar soluciones a ese conflicto de maestros radicales afiliados a secciones de la Coordinadora del Magisterio. Sin embargo, ni el teléfono les contesto.


Bueno, acudieron al renglón superior, o sea al mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador y tampoco fueron atendidos. Se sabe que el subsecretario Zoe Robledo al inicio del conflicto atendió el teléfono, pero no ofrecía soluciones o pavimentaba un camino para encontrar subterfugios para evitar que sus aparatos productivos se desplomaran a consecuencia del bloqueo de los accesos a los puertos marítimos.


Pero, hay casos en que la exministra de la Corte, habla con secretarios de gobierno, gobernadores o cualquier otra estructura de la administración pública, y los regaña. Incluso algunos comunicadores han sufrido esas “observaciones”.


Se entiende que la titular de Segob tenga esa costumbre. Durante muchos años fue juzgadora y hasta llegó a ocupar una de las 11 sillas de la Suprema Corte de Justicia. Como juez, buscaba no hablar con las partes en conflicto y sólo revisaba la documentación para dar sus razonamientos y decisiones. Conozco muchos jueces que se dan a la tarea de, en caso de reunirse con alguna de las partes, regañarlos. Es una costumbre muy arraigada de abogados de la vieja escuela.


No hay la menor duda que Sánchez Cordero sea una funcionaria con las más altas calificaciones. Sin embargo, el trabajo en Gobernación no es técnico, como lo hacía en La Corte, sino es político. Y, en política, se maneja con la derecha y se convence a la izquierda.


Los conflictos políticos, se enfrentan en Gobernación, personalmente. Una referencia anecdótica de un secretario de Gobernación “experimentado” que abandonó el puesto y generó una masacre. En la administración de Ernesto Zedillo, el titular de Segob, Emilio Chuayffet, prefirió irse de vacaciones en diciembre de 1995, en lugar de darle seguimiento a un conflicto político-religioso en Chiapas. Mandó a Wilfrido Robledo y a Marco Antonio Bernal, para vigilar las cosas. No podían tomar decisiones por que no localizaban a Emilio, quien al igual que Zedillo, estaban disfrutando de unas vacaciones decembrinas. Todo por no enfrentar personalmente los conflictos políticos. En política no hay regaños; hay acuerdos. En política no hay emociones, hay decisiones que juchas veces duelen. En política, el funcionario es sacrificable, el Presidente no.






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