Martes 5 de Febrero de 2019

Martes 5 de Febrero de 2019 10:04 am

Correos decadente elefante blanco | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Dos empleadas de Enrique Peña Nieto pasaron por la dirección de Correos de México, con mas pena que gloria. Elena Tanus y Nidia Chávez, ocuparon la oficina del burócrata más importante de esa institución que está en la vil ruina.


A través de apoyos fiscales de alrededor de 10 mil millones de pesos anuales, desde el 2013 que llevó EPN a la Presidencia, lo mantuvieron con vida artificial, luego que el panismo con Felipe Calderón y su empleada Purificación Carpinteiro, dejó un  boquete de 5 mil millones anuales, pero con Peña la cifra se disparó. Incluso, en servicios personales, de 2012 a 2015 se acumularon 16 mil millones de pesos.


La cifra se convierte en estratosférica, cercana a los 60 mil millones de pesos al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador. La carga laboral es de casi 19 mil trabajadores que poco a poco son desplazados por las grandes empresas de paquetería como DHl, FedEx y la mexicana Estafeta. El servicio de Sepomex es deficiente, lento y con evidentes casos de corrupción.


Los privados están agilizados; con una logística que las hace eficientes. Los buzones de Sepomex, simplemente están abandonados y en la mayoría de los casos a los empleados se les olvida recoger las cartas ya que rara vez los usuarios las depositan.


Es tal la inficiencia que hace unos días pretendieron apantallar al director general de Deutsche Post DHL, Frank Appel, al visitar las instalaciones del Palacio Postal. Simplemente sonrió todo el tiempo al ver lo arcaico de sus mecanismos en un bello recinto. Sin embargo, vieron un potencial sobre ese servicio que debe estar en manos del gobierno, como una opción de comunicación pública; como un recuerdo romántico de lo que en el pasado era enviar una carta escrita de puño y letra.


Las comunicaciones cambiaron y mantener ese elefante blanco, sólo convierte al erario en un proveedor de recursos para un “barril sin fondo”, que representa el Sepomex. Salvarlo financieramente, representa un alto costo fiscal y acabarlo es dejar el mercado en manos de servicios muy onerosos de paquetería que dejaría inaccesible para muchas empresas y personas que aún utilizan ese sistema para enviar paquetes o correspondencia. Difícil dilema para AMLO.






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