Jueves 31 de Enero de 2019

Jueves 31 de Enero de 2019 09:56 am

Fitch puso el cascabel al gato | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La calificadora de valores internacionales Fitch Ratings, puso el dedo en la yaga del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La joya de la corona de la 4ª Transformación es Pemex. Por ello, puso a su compadre y mejor amigo, Octavio Romero Oropeza como director general, sin que tuviera ninguna experiencia o conocimiento sobre el sector petrolero o cuando menos financiero.


 


Simplemente, había sido el director de finanzas del gobierno de López Obrador durante su gestión al frente del gobierno del entonces Distrito Federal, a principios del milenio. De ahí en adelante no tuvo ninguna experiencia.


 


Al llegar a la dirección de Pemex, el ingeniero agrónomo dejó en manos de su director de finanzas el manejo de la empresa más importante del país y una de las más relevantes en todo el continente.


 


Quizá, como dicen varios neochairos que se ponen de tapetito ante el gobierno, no es necesaria experiencia en el ramo petrolero para ser director de Pemex. Así ocurre en la política mexicana. No es necesario ser un especialista, ni siquiera haber soñado con administrar una empresa del sector, para hacerse del control. Así pasó con otros políticos. Pocos han sido conocedores de la materia petrolero y estar al frente de la empresa gubernamental.


 


Sólo, que sabemos, Jorge Díaz Serrano, en la administración de José López Portillo contaba con esa experiencia y conocimiento, pero eso ofendió el entonces presidente de la República y a su sucesor, Miguel de la Madrid, por lo que fue encarcelado por el manejo ilegal de petróleo en barcos rentados a una empresa relacionada a José Ramón López Portillo. En una empresa privada, para darle una posición de esa magnitud necesaria experiencia. En México, sólo basta ser amigo del presidente.


 


Pero, eso es historia. Actualmente, vimos a un inexperto en materia energética. Pasó con los primeros días de la explosión del ducto en Talhuelilpan, Hidalgo. Pero lo más grave fue que envió a Alberto Vázquez García a reunirse con representantes de calificadoras de deuda internacional, así como representantes de inversionistas en oficinas de Nueva York.


 


Fue tal el fiasco de Alberto Velázquez, que las críticas de los intermediarios sacudieron los mercados financieros de deuda de la petrolera. Hace unos días Velázquez se reunió con oros inversionistas que quedaron completamente, sí completamente, convencidos que la petrolera mexicana está dirigida por un equipo incapaz.


 


Lo peor del caso es que la crítica va contra los deseos de AMLO por tomar el control total de la petrolera. Esto significa que cambia la estructura para que sólo él, únicamente él, a través de Romero Oropeza, decidan sobre la principal fuente de ingresos fiscales del gobierno.


 


La respuesta de AMLO fue calificar de protectora de corruptos a Fitch, quienes lo único que analizaron fueron los datos técnicos que proporcionó el gobierno de la 4ª Transformación. La postura adoptada por el Presidente no corrige los errores en el manejo de Pemex; esos errores que dañan la calificación. Se espera que otras calificadoras rindan sus dictámenes pronto y seguramente serán negativos. Pemex y México no pierden aún su grado de inversión, pero las decisiones mal tomada en torno a la petrolera, nos pone a un “tris” de hundir al país.






Déjanos tu comentario