Miércoles 30 de Enero de 2019

Miércoles 30 de Enero de 2019 09:04 am

En el pleito Silvano-AMLO, Michoacán pierde | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Expresarse es muy difícil; aún para los políticos más experimentados. Esto le pasa al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, quien deja más dudas que respuestas sobre el conflicto que generaron maestros de la Coordinadora del Magisterio, CNTE, al bloquear las vías de ferrocarril que dan acceso al Puerto Lázaro Cárdenas, en aquella entidad.


Dice Silvano que es inocente y culpa al gobierno Federal, concretamente al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de generar el conflicto magisterial al no pagarles a los mentores de su responsabilidad. AMLO le responde que el problema es de Aureoles.


Mientras el pueblo, los empresarios y todos los mexicanos quedamos peor que antes: totalmente desinformados sobre el origen, causas y efectos del bloqueo de trenes en aquella entidad.


Claro que tiene orígenes políticos y efectos económicos. Sin embargo, las posturas de ambos, AMLO y Silvano, son justificadas. Ambos, desde su punto de vista tienen razón.


Sin embargo, al revisar acuciosamente las respuestas, ambos defienden su chamba y responden a los grupos que los llevaron al poder.


Primero, no podemos dejar de ver que López Obrador es el jefe máximo de Morena, en tanto que Silvano es militante del PRD que, tras la salida de AMLO, se volvió en un partido paria. Este antecedente deja ver que la CNTE se mueve bajo estrategias bien pensadas; saben que golpetear a Aureoles les da un salvoconducto con la estructura federal. Los enemigos de mis amigos son mis enemigos, parece rezar la consigna.


Silvano usa sus propias herramientas. Pide audiencia al Presidente, quien no da acuse de recibido y al mismo tiempo le responde a los de la CNTE que si dejan el paro, no abra mesa de diálogo, ni dinero que les envió el gobierno federal. Esto, obviamente, molestó a López Obrador.


La CNTE juega sus cartas bajo la aceptación tácita de funcionarios de la Federación.


Al final de cuentas, el pueblo de Michoacán, sus empresarios y el sector productivo son los grades perdedores. Nadie pagará los multimillonarios daños que provoca ese bloqueo, que son delitos federales que el gobierno Federal se niega a castigar. No es miedo, ni precaución, es complicidad.






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