Martes 29 de Enero de 2019

Martes 29 de Enero de 2019 07:59 am

¿Podrá AMLO acabar con los corruptos? | EDUARDO RUIZ HEALY


Guadalupe Victoria se convirtió en el primer presidente de México en octubre de 1824. Desde entonces, 64 personas han ocupado la presidencia, algunos de ellos en múltiples ocasiones. Andrés Manuel López Obrador es el sexagésimo quinto titular del poder ejecutivo de nuestro país.


Desde el 5 de febrero de 1930, día en que Pascual Ortiz Rubio asumió la presidencia, hasta el 31 de noviembre de 2018, cuando Enrique Peña Nieto dejó el cargo, México fue gobernado por 16 individuos: tres de ellos militantes del Partido Nacional Revolucionario (partido antecesor del PRI), uno del Partido de la Revolución Mexicana (del cual surgió el PRI), 10 del PRI y dos del PAN.


Durante los 88 años que transcurrieron entre el principio de la presidencia de Ortiz Rubio y el final de la de Peña Nieto, hubo dos guerras mundiales que dejaron a Europa y Asia en ruinas y a México intacto. Desde 1930 los mexicanos no nos hemos enfrentado en una guerra civil y nuestro país no ha sido invadido por una potencia extranjera. En 1930 la economía nacional, si bien pequeña, superaba a la de muchas naciones europeas y a la de casi todas las asiáticas, latinoamericanas y africanas. Desde entonces, varias de crecieron con mayor velocidad que la de México, incluidas unas que estuvieron en guerra, y sus habitantes gozan hoy de un estándar de vida superior al de los mexicanos.


México no creció como debería. Los 16 presidentes que tuvo en ese largo periodo dejaron ir su oportunidad de promover el desarrollo económico y social de un país inmensamente rico en recursos naturales localizado junto al principal mercado mundial para todo tipo de productos y servicios. De haber gobernado mejor, la mayoría de los mexicanos viviría en el confort que proporciona pertenecer a una clase media, no sentiría la angustia que causa el sentirse víctima potencial de un delincuente y vería con optimismo el futuro.


Desafortunadamente, ninguno de los 16 se esforzó por acabar con la corrupción que desde siempre ha existido en el país. Casi todos encabezaron gobiernos de ladrones. Algunos tal vez fueron honrados, pero por convenir a sus intereses políticos permitieron que durante su gestión los cleptócratas actuaran libremente.


 


 

La corrupción explica, en gran medida, el atraso de nuestro país. Según el Banco Mundial, el ingreso promedio en países con un alto nivel de corrupción es aproximadamente un tercio de los países con un bajo nivel. Además, la tasa de mortalidad infantil en estos países es aproximadamente tres veces mayor y la tasa de alfabetización es un 25% más baja.


Diversos estudios demuestran que la corrupción causa que los precios de productos y servicios de baja calidad sean artificialmente altos, que los recursos se repartan ineficientemente, que sea dispareja la distribución de la riqueza, que haya pocos estímulos para el avance tecnológico, que exista una importante economía informal y que los servicios educativos y de salud sean de baja calidad.


El país que ahora gobierna Andrés Manuel es uno de los más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional. ¿Podrá él combatir exitosamente a los cleptócratas? No lo sé, pero me gustaría pensar que sí. Mientras, le doy el beneficio de la duda y cruzo mis dedos.


Twitter: @ruizhealy








 

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