Lunes 28 de Enero de 2019

Lunes 28 de Enero de 2019 08:53 am

Apagones, pesadilla que viene | MARCO A. MARES

Al durísimo capítulo de la escasez de gasolina, en buena parte del territorio nacional —que todavía no termina—, podría seguirle el de los apagones eléctricos.


El potencial escenario de mayores tarifas de luz y en el extremo apagones eléctricos en distintos puntos neurálgicos del país, no está muy alejado de nuestra realidad.


El próximo verano podrían comenzar a registrarse apagones eléctricos.


Los apagones más dramáticos van a ser en la península de Yucatán; en esa entidad hubo apagones el año pasado.


Pero también se verán afectados Baja California y los estados del Bajío, que es el núcleo de la producción manufacturera.


Ello para el próximo verano, pero de mantenerse la suspensión de subastas, en un plazo de tres años, el problema será mayúsculo.


Sería una nueva pesadilla para las unidades productivas y la sociedad en general.


La escasez de gasolina se ha paliado con autotanques y transportación por la vía ferroviaria.


Pero en el caso de la electricidad no hay opciones.


Un error de planeación en electricidad se traduce en apagones y para resolverlo tardaríamos meses o incluso años.


No hay manera de importar electricidad con el sistema que opera en el país.


Se puede importar una parte en las fronteras. Pero no hay manera de sustituir el suministro eléctrico al centro del país.


Simple y sencillamente no hay manera de sustituirlo en el corto plazo.


La decisión


Se configura el escenario de pesadilla con la decisión de cancelar la Cuarta Subasta de Largo Plazo.


Tal decisión la tomaron la Comisión Federal de Electricidad, que dirige Manuel Bartlett, y el Centro Nacional de Control Eléctrico (Cenace), encabezado por Alfonso Morcos Flores, en los primeros días de diciembre, prácticamente al tomar posesión el presidente Andrés Manuel López Obrador. La cancelación se registra a unos días del proceso de adjudicación. El 18 de diciembre del 2018 estaba previsto como fecha límite para el fallo.


Al cancelarse esta subasta se interrumpe un proceso de subastas; se habían realizado tres previamente.


Y de ser definitivo, se cancela la llegada de 4,000 millones de dólares de inversiones previstas para esta subasta. Entre las compañías que se quedaron “vestidas y alborotadas” están: Iberdrola, Servicios de Energía Syem, Menkent, FSE Suministradora Fénix —integrada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)— y Auto Trading Energy entre otras.


La subasta  preveía 66% de la oferta para CFE y 34% para privados que se sumaron a la oferta.


¿Cancelación o suspensión?


Hasta ahora la decisión marca una cancelación, aunque los interesados mantienen la esperanza de que al final se trate de una suspensión temporal.


Lo que se dice entre los operadores y participantes en el proceso de subasta es que la decisión fue tomada por el director de la CFE.


El funcionario piensa —dicen las mismas fuentes— que sin estas subastas la CFE podría ser nuevamente un generador importante en el país.


En la medida en que CFE no se siente cómodo con el esquema y es el ancla, todo lo demás se cae como una pila de naipes; como fichas de dominó.


La experiencia


En las tres subastas previas se acumularon inversiones por 9,000 millones de dólares.


En esas tres subastas se registraron los precios más bajos del mundo de energía renovable. Evidentemente se marcó un camino muy positivo para que las tarifas eléctricas bajen.


Como resultado de las tres primeras subastas de largo plazo del mercado eléctrico se están desarrollando 70 nuevas centrales eléctricas, que representan 7,600 megawatts de capacidad de generación en 19 estados de la República Mexicana.


Un dato curioso es que el diseño de este tipo de subastas fue realizado en Brasil con el gobierno de Lula Da Silva, en su primera administración.


A partir de entonces, es un esquema de subasta que ha sido puesto en práctica en 67 países en el mundo. Y en México se convirtió en el caso más depurado y fino de esta aplicación.


Del gobierno mexicano se han realizado visitas a todo el mundo para constatar el funcionamiento del modelo, y el mexicano es el de menor costo y el más transparente.


Este esquema de subastas ha tenido las características de transparencia de las rondas petroleras que realizó la Comisión Nacional de Hidrocarburos y ha logrado los precios más bajos del mundo de energía renovable.


Actualmente, diversos países reconocen el valor de las subastas de largo plazo para incentivar la transición energética hacia energías limpias y al mismo tiempo se obtienen precios de energía competitivos.


La pregunta que flota en el mercado es si el nuevo gobierno será capaz de reflexionar y anteponer el beneficio del modelo de subasta de largo plazo frente a la posibilidad muy inmediata de apagones en zonas neurálgicas.


Ojalá que la cancelación se convierta en una suspensión temporal y breve, en beneficio del país.


Al tiempo.


ATISBOS


EXPERIENCIA.- Recientemente el expresidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Bernardo González Rosas, fue designado presidente de la Amafore, el gremio de las empresas que administran los ahorros de los trabajadores. Lo que no se sabía es que el exfuncionario ha sido “fichado” también por el Banco Mundial. Resulta que es parte de los expertos de esa institución para el sector financiero, y específicamente para el tema fintech. González Rosas fue pieza central para la Ley Fintech en México, que al ser aprobada colocó a México a la vanguardia en el tema. El flamante dirigente de las afore ahora ha sido enviado a Arabia Saudita, en donde el banco central de ese país quiere replicar la experiencia mexicana de la legislación fintech. Ése es el tamaño del valor de la experiencia de algunos exfuncionarios nacionales.


 


 






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