Martes 8 de Enero de 2019

Martes 8 de Enero de 2019 09:04 am

¿En qué falló la estrategia antihuachicol? | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Claro que México no enfrenta desabasto. Hay suficientes gasolinas y gas LP. Sin embargo, la operación realizada por el Ejército en las instalaciones de la Refinería de Salamanca y los ductos que vienen de Deer Park (la refinería que tiene Pemex en sociedad con Shell, en Texas) para frenar el huachicoleo en el Bajío no fue realizada con escrupulosa revisión de los protocolos. Simplemente, llegaron a cerrar los ductos. Así se frenó la distribución de combustibles.


 


También fue coincidental, aunque estoy convencido que no existen las coincidencias, que los estados afectados sean emanados de partidos opositores al gobierno federal. Cuando menos, eso es lo que quiero creer, ya que el radio de acción de la distribución abarca los estados panistas de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Tamaulipas, así como al priista Estado de México y el emecista Jalisco.


 


El huachicoleo es un asunto de seguridad nacional que fue desestimado por los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Casi treinta años de un robo indiscriminado de combustible a través de los ductos deja pérdidas fantásticas al erario y el fortalecimiento de mafias de criminales organizados dedicados a ese lucrativo negocio que también ha dejado una este a de muerte y terror.


 


Cerrar los ductos se hace en unos minutos. Abrirlos debe hacerse con muy cuidado, por razones técnicas ya que pueden provocar accidentes mortales, por una parte y darle tiempo para colocar válvulas a los huachicoleros para tener mayores “condiciones de seguridad” para el robo de combustible.


 


En esta columna, en los últimos años, he explicado las medidas que realizaron los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, para no invertir en sistemas de control de ductos, como ocurre en la mayoría de las naciones productoras de petróleo. El costo de los sistemas de vigilancia, con un error de sólo 25 centímetros, como ocurre en Arabia Saudita, Qatar e incluso Rusia, es menos a los 50 millones de dólares. México pierde, anualmente, más de 3 mil millones de dólares por ese tipo de delitos, así como la pérdida de vidas en explosiones y el clima de terror que se generó en las regiones donde pasan los ductos, como los Estados del Bajío, Hidalgo, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Oaxaca, entre otros.


 


Van 2 boletines de Pemex, que dejan más dudas que certidumbre al consumidor que hace largas filas para surtirse de combustible. No cuentan con información suficiente para realizar sus labores cotidianas. Sólo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, es el que da a conocer la información gubernamental, pero al final de cuentas todo queda materialmente en las mismas condiciones.






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