Jueves 20 de Diciembre de 2018

Jueves 20 de Diciembre de 2018 10:30 am

Durazo muestra debilidades de gobernadores | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad, puso el dedo en la herida. Sabe las debilidades de gobernadores y presidentes municipales para enfrentar la criminalidad en sus regiones y ante la oposición de la Guardia Nacional, que estará militarizada, amenaza con regresar al Ejército y Marina a sus cuarteles.


 


Esto no pasaría de ser únicamente una amenaza anecdótica si no se toma en cuenta lo que está pasando en el país en estos momentos.


 


A la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, el número de asesinatos se incrementó notablemente. Y, no se trata de una mala nota o una amenaza abierta del crimen organizado, sino que se mantiene la tendencia que viene desde las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.


 


Las herramientas para defender a la sociedad de los criminales no se han dado pese a esfuerzos de legisladores, autoridades civiles y castrenses, así como de la sociedad. Simplemente, el crimen sigue rebasando sus propias estadísticas.


 


No pretendo con ello, exonerar de responsabilidad al gobierno de AMLO, pero hay que reconocer que en menos de un mes en el poder difícilmente es posible poner de acuerdo a todos los sectores sociales. No se trata de consensos, sino de acciones de gobierno que estén encaminadas a recuperar el control de la seguridad que ha sido filtrada por los criminales.


 


A todo ello, debemos agregar que en la lucha contra el crimen organizado a gobiernos locales les fue cómodo el pedir ayuda al Ejército o la Armada y descansar en ellos la responsabilidad. Hoy, las cosas deben cambiar. Que gobernadores y alcaldes se responsabilicen de cada una de las tareas de seguridad. No puede pasarse por alto que ellos son los responsables de la inteligencia delictiva local y deben coordinarse con las autoridades federales. Claro, sin dejar de estar responsabilizados de los delitos del fuero común.


 


Devolver a la tropa a los cuarteles es simplemente abandonar a su suerte a la sociedad y dejarla en manos de políticas incompetentes, filtrados por el crimen y vulnerables. Alfonso Durazo, sabe hasta dónde llegar en la lucha contra el crimen organizado; a los gobernadores y alcaldes les corresponde atacar a los delincuentes comunes.






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