Jueves 29 de Noviembre de 2018

Jueves 29 de Noviembre de 2018 09:02 am

Fuero con chanfle | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La oposición a Morena, “descubrió” que pretendían eliminar el fuero con “salvedades”. Todos los legisladores estuvieron de acuerdo en eliminar el fuero, pero en los detalles fue en donde se grabaron y al final de cuenta echaron a perder una demanda de los mexicanos. Acabar con las castas y las clases de excepción. Quienes tienen la patente para evadir la ley.


 


La clase política a través de la historia se ha convertido en una auténtica lacra que la soporta el pueblo sobre sus espaldas. No sólo cuesta dinero, sino que además se concierten en potentados. Todo el poder y todo el dinero.


 


Así, las cosas se convierten en un auténtico caos ya que esos potentados pisotean a los más pobres y débiles de la sociedad. En el costo beneficio, México no logró obtener mejoras del tamaño de país que tenemos.


 


Los políticos, desde que entramos a la vida independiente del país, en 1821, sólo provocaron divisiones y gastos en guerras intestinas; entre hermanos. Al final de cuentas nos endeudaron con naciones extranjeras y cancelaron nuestras posibilidades de lograr crecer y mejorar nuestras vidas.


 


No les debemos nada a los políticos, ni a los que nos han tratado de imponer como “héroes de la patria”. Todos estamos obligados a entregar nuestro mejor esfuerzo por mejorar al país y no para convertirnos en un simple ícono para ilustrar libros de texto.


 


Los tiempos cambian. En la época de Belisario Domínguez y otros legisladores que fueron asesinados por sus expresiones, vale el fuero. No deben ser juzgados por expresar sus opiniones. Sin embargo, cuando incurren en delitos del fuero común o federal, que no están ligados con sus opiniones y denuncias, entonces deben ser protegidos por la Constitución.


 


El caso de un diputado de Hidalgo, de Morena, de apellido Charrez, se involucró en un accidente automovilístico donde murió un joven taxista. Huyo y abandonó al lesionado y no enfrentó a la autoridad. Es un accidente, pero al huir del sitio se convirtió en un delincuente. No por el asesinado culposo, sino por el dolo de dejarlo morir y no auxiliarlo. Esto es un delito del fuero común y debe ser castigado. No fue por sus expresiones políticas, fue por su irresponsabilidad ciudadana.


 


Así hay decenas de casos que deben ser juzgados como cualquier mexicano. Ellos, los políticos legisladores, secretarios de Estado, Gobernadores, alcaldes y muchos, pero muchos más, no deben usar sus puestos para actuar con impunidad. De eso es lo que los mexicanos nos hartamos.


 


El desafuero deba pasar tal cual lo presentaron y fue rechazado por la oposición. No más trampas para quienes buscan esconderse en un fuero constitucional que fue, en su momento, un mecanismo digno para proteger al país. Hoy es obsoleto e irracional.






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