Viernes 23 de Noviembre de 2018

Viernes 23 de Noviembre de 2018 09:46 am

Cruz Roja en el ojo de criminales | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Hace unos días, un pueblo entero en la sierra de Guerrero fue objeto de tiroteos y fuego cruzado entre bandas de delincuentes que protegen bandas de crimínales en la región. Algunos ligados a la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y a grupos crimínales que aterrorizan a quienes se les ponen enfrente. El gobernador del Estado, Héctor Astudillo, imploró al gobierno federal su apoyo. Sin embargo, a escasa una semana y media para que cambie el gobierno, simplemente la administración de Enrique Peña Nieto prestó oídos sordos. El próximo, de Andrés Manuel López Obrador, simplemente no tiene facultades, en estos momentos, para poder apoyar al gobernante en serios apuros de gobernabilidad.


 


Guerrero, está en un momento crítico. Aunque no es nuevo, miles de guerrerenses están hartos de abandonar sus casas y propiedades, porque la violencia no distingue a mexicanos decentes y delincuentes. Las balas acaban con inocentes. Cientos de los cuerpos de las víctimas están en fosas clandestinas o comunes. Van desde niños, mujeres ancianos y decenas de miles de jóvenes.


 


Tengo varias décadas en el ejercicio periodístico. Desde la administración de Carlos Salinas, todo se salió del control del gobierno. Creció el narcotráfico y la violencia constar los más débiles. El poder de las armas se impuso y hay regiones en el país, que se cuentan por cientos donde el único idioma que se habla es el de las balas o el vil asesinato a traición.


 


No conocíamos la extorsión o el asalto cotidiano en los transportes públicos. Sabíamos de carteristas o raterillos. Un secuestro era materialmente la nota más importante de un año. Hoy ese tipo de delitos son cotidianos y vulgares. Por ello, no hay mexicano que no se queje de esa violencia que les impide estudiar, trabajar o simplemente vivir con tranquilidad y paz.


 


Los pueblos de Guerrero, Son el fiel reflejo de otros pueblos de Chihuahua, Sinaloa, Michoacán, Puebla, Morelos, Estado de México, Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Tabasco, Quintana Roo, Oaxaca, Jalisco, Nayarit, Colima y muchos más.


 


Pueblos enteros son abandonados ante el crimen. Familias separadas y el sentimiento de abandono de un gobierno que está más preocupado por sobrevivir políticamente, que responder a los intereses de todos sus gobernados.


 


¿Cuántos pueblos y mexicanos tendrán que abandonar sus casas ante la incompetencia de los gobiernos para enfrentar a los criminales?


 


Lo peor del caso es que esto no terminará pronto.






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