Jueves 22 de Noviembre de 2018

Jueves 22 de Noviembre de 2018 11:13 am

Guardias, militares o policías; lo que sea | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Guardia Nacional, Gendarmería o lo que sea. Lo más importante es la seguridad de una nación cuyo tejido social está rasgado y parece irreparable.


Hay un debate entre los puristas del lenguaje y la clase política sobre la presencia de militares en las actividades de vigilancia. Si el presidente electo dijo o no dijo, que la milita debe dedicarse a actividades de vigilancia y represión contra criminales organizados, es lo menos relevante. Lo fundamental es el resultado de las estrategias.


López Obrador, en su plan de Seguridad dado a conocer hace unos días, planteó que las Fuerzas Armadas mantendrían la responsabilidad de luchar contra lo crimínales organizados y en algunos casos hasta de pandilleros regionales.


Claro, ser gobierno es otra cosa que declaraciones estruendosas o a modo de grupos políticos. Las declaraciones las hizo López Obrador en discursos públicos en mítines, anuncios propagandísticos que están en YouTube e incluso en entrevistas de radio y televisión.


Dijo que no quería al Ejercito en las calles. Incluso se comprometió a regresarlo a los cuarteles. Es más, dejó entrever que desaparecería a las fuerzas armadas, ya que “somos un pueblo de paz”. Son declaraciones políticas y de elecciones. México necesita un Ejército, Marina y grupos que ejerzan la violencia en defensa de los mexicanos. No se trata de ejercerla contra los mexicanos, sino contra amenazas extranjeras.


Las declaraciones de Andrés, de verdad son irrelevantes y, con ello, no pretendo convertirme en “chairo”. Simplemente quiero ser pragmático en momentos en los cuales todos, cuando menos el 90 por ciento de los mexicanos hemos sido víctimas de criminales organizados o desorganizados.


El pueblo está cansado. Si la solución es con el Ejército, bienvenido. Si es con una policía civil con estructura castrense, es igual. El resultado es el que queremos los mexicanos. Ya basta de violencia, crimen, impunidad, desorden e irrespeto a nuestras leyes y convivencia pacífica.


No es mucho pedir. Sólo queremos vivir, trabajar, estudiar, amar, jugar, distraernos y desarrollarnos en total paz.






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