Martes 20 de Noviembre de 2018

Martes 20 de Noviembre de 2018 08:16 am

Tijuana, oídos sordos a gritos del pueblo | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Los últimos días se convirtieron en un infierno para los tijuanenses. Dos grupos, ninguno mayoritario, salen a las calles a manifestarse en favor y en contra de la caravana de migrantes centroamericano que está llegando a esta ciudad fronteriza con Estados Unidos.


 


En ambas partes hay argumentos que son de pesos y representan el sentir de varios sectores de sociedad. Los que están en favor ven los derechos humanos como primordiales para la convivencia en el planeta. Con una visión romántica exigen que se les de apoyo, comida y las herramientas suficientes para que puedan arribar al otro lado de la frontera. Todo, claro está, con cargo a la sociedad mexicana.


 


En un planeta repleto de fronteras, la caravana viene de varios países centroamericanos y de otras naciones del orbe que ven una coyuntura para arribar a la Unión Americana. Allá, los esperan tropas y agentes de migración que tienen la instrucción de no dejarlos pasado, “cueste lo que cueste”.


 


Los que están en contra de la caravana fundamentan sus opiniones en el “cochinero” que dejan a su paso, que algunos de ellos son delincuentes, que se quedarán en las ciudades mexicanas y desplazarán a los trabajadores mexicanos, entre una larga lista de oposiciones.


 


La clase política, generalmente hipócrita, se da a la tarea de quedar “bien” con los mexicanos, así como con organismos internacionales de Derechos Humanos, que acompañan la caravana. Sin embargo, no hay definiciones en favor o en contra. Siempre, como el agua tibia.


 


Lo único claro es que esas caravanas de tristeza, con más de 15 mil personas se quedarán en la frontera y difícilmente regresarán a sus países de origen, donde son perseguidos por sus gobiernos “democráticamente autócratas” y por la miseria, en el mejor de los casos. El gobierno de Enrique Peña Nieto, ni el de Andrés Manuel López Obrador, han presentado un plan de apoyo realista a estos “hermanos centroamericanos”. Sólo palabras y con palabras no se alimentan.


 


Estos políticos son los que mueven, con fuertes sumas de dinero, estos conflictos con el fin de apoyar una tendencia de gobierno en Centroamérica, México y Estados Unidos. Esos políticos son los que se benefician con el dolor y esperanza de millones de seres humanos que buscan un mejor ambiente para el desarrollo de sus familias. Sus dirigentes son criminales que saben perfectamente que es imposible que puedan pasar todos ellos a Estados Unidos. Así, que se queden en México y los abandonarán a su suerte.


 


Un conflicto grave para los mexicanos, como los que vemos en Tijuana, en donde la violencia se ha desatado ante gobiernos que juegan en favor y en contra. El federal en favor y los de Baja California, encabezado por Francisco Vega y el alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastelum, en contra. Así polarizan la sociedad. ¡No se vale!






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