Viernes 9 de Noviembre de 2018

Viernes 9 de Noviembre de 2018 08:38 am

Ley de Salarios, plan con maña o “error” | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La Ley de Salarios para la burocracia que aprobó Morena, es un auténtico galimatías. Fue elaborada por Pablo Gómez, hace varios años y la sacaron del cajón y a nadie se le ocurrió que debería actualizarse.


 


Bueno, eso es lo que cándidamente piensan algunos. La verdad es que fue plan con maña. Dejan una puerta abierta para que sea la Suprema Corte de Justicia la que defina esos salarios. Primero, una de las puertas es el artículo 14 constitucional que instruye que ninguna ley tendrá efectos retroactivos en perjuicio de cualquier persona. Esto significa que si alguien gana mucho más que el Presidente y gozan de esa prestación antes de la promulgación de la ley, entonces se mantiene como está.


 


Al mismo tiempo, son tantas las deficiencias que los nuevos funcionarios tendrían la oportunidad de ampararse contra la ley. Por ello, nadie puede confiar que la ley la aprobaron los diputados de “buena fe”.


 


Por ejemplo, el Poder Judicial, donde trabajan empleados de carrera y durante muchos años, no bajarán sus sueldos. Así, no sólo para los especialistas (jueces, magistrados y ministros) del Poder Judicial, sino para otros organismos autónomos como el Banco de México, Nafin, entre otros organismos, abre otra puerta para amparos ya que por trabajo igual debe haber un salario igual


 


¿Alguien piensa que se equivocaron por un simple error? Claro que no. Fue deliberado. Así la nueva casta burocrática morenista, ganará lo que siempre ha ganado nuestra clase dorada.


 


En algunos casos se justifica, sobre todo entre los especializados. Sin embargo, el resto (en su inmensa mayoría), no merecen esos altos salarios que están muy alejados a los que gana la mayoría de los mexicanos.


 


Y, lo peor, es que los administradores públicos no se fijan en esos puestos. Sólo se fijan en las ventajas que tienen, desde el punto de vista económico, en los favores que hacen al amparo de la administración pública. Corrupción, pues.






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