Viernes 2 de Noviembre de 2018

Viernes 2 de Noviembre de 2018 09:08 am

NAICM: El caldo costará más que las albóndigas | EDUARDO RUIZ HEALY

Cancelar la construcción ya iniciada de lo que hubiera sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) y reacondicionar los aeropuertos de la CDMX, de Toluca y la Base Aérea de Santa Lucía podría costar más de lo que hubiera costado concluir el primero.


Para empezar, están los 100,000 millones de pesos que hasta ahora se han gastado en la obra, según lo informó el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.


Al monto anterior hay que añadir lo que le costará al gobierno lopezobradorista pagar los costos de cancelación de los contratos establecidos con las empresas que están trabajando en la obra y a las que ya estaban contratadas para realizar trabajos en el futuro. También deberá pagarles a los tenedores de los bonos emitidos para financiar la obra.


Sobre este costo hay diversas versiones: Ruiz Esparza dice que son 100,000 millones de pesos; el director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, Federico Patiño, calcula 120,000 millones de pesos. Ni en esto pueden ponerse de acuerdo los funcionarios encargados del proyecto.


El economista en jefe de BBVA Bancomer, Carlos Serrano, asegura que el monto ascenderá a poco más de 10,000 millones de dólares, que al tipo de cambio actual son unos 204,000 millones de depreciados pesos, más del doble de lo que mencionan Ruiz Esparza y Patiño. De acuerdo con Serrano, redimir los bonos costará 5,560 millones de dólares, pagar créditos bancarios otros 930 millones de dólares, más 3,990 millones de dólares para indemnizar a los contratistas y concesionarios afectados por la decisión de Andrés Manuel López Obrador.


También hay que añadir lo que costarán los estudios que permitirán determinar la viabilidad de Santa Lucía, el costo de la obra y su impacto ecológico y social.


En resumen, la obra cancelada nos acabará costando a los mexicanos entre 200,000 millones y 304,000 millones de pesos, mínimo.


A esta cantidad hay que añadir lo que costará remozar y ampliar los aeropuertos de la CDMX, Toluca y Santa Lucía, algo que ni los promotores del proyecto han determinado.


La decisión del presidente electo nos costará  muchísimo más. El martes el peso cayó 3.5% y rebasó los $20 por dólar, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores se desplomó poco más de 4.0%, una pérdida de 17,000 millones de dólares, y el banco JPMorgan Chase recortó su previsión de crecimiento económico para 2019, de 2.4% a 1.9%, y pronosticó que el Banco de México tendrá que aumentar las tasas de interés para reducir la fuga de capitales”. El valor de las acciones de las aerolíneas y los grupos aeroportuarios mexicanos cayó 22,000 millones de pesos entre el lunes y el martes de esta semana.


Hasta ayer, el peso perdía 8.85% en octubre, su peor caída mensual desde noviembre de 2016, mientras que el IPC caía 11.8%, su peor desempeño mensual desde enero de 2009.


Y aún hay más: las calificadoras de valores Fitch y HR modificaron de estable a negativa la nota crediticia de México. Fitch dijo, entre otras cosas, que “La decisión de cancelar la construcción de un nuevo aeropuerto para la CDMX envía una señal negativa a los inversionistas”.


Todo parece indicar que el caldo que representa el proyecto aeroportuario del gobierno entrante nos va a salir más caro que las albóndigas que representaba el cancelado NAICM.


 Twitter: @ruizhealy


 


 






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