Miércoles 17 de Octubre de 2018

Miércoles 17 de Octubre de 2018 09:16 am

PRD, en la orilla del abismo | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El líder nacional del PRD, Manuel Granados, debe ver con angustia como se diluye entre los dedos de los líderes de ese partido, el atractivo que tuvo en años pasados, lo que convirtió en la tercera fuerza política nacional.


 


La caída del Revolución Democrática, no es nueva. Se acentuó con la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República y se vio todavía que mantuvieron algunos feudos durante las elecciones federales intermedias y, especialmente, en la Ciudad de México.


 


Sin embargo, con la salida de Andrés Manuel López Obrador y con la comprobada corrupción de los perredistas que se encontraban enquistados en altos puestos burocráticos, no sólo en la capital del país, sino también en los gobiernos estatales.


 


Muchos de ellos, al ver que se hundía el barco y sus posibilidades eran raquíticas, prefirieron abandonar de inmediato el escenario amarillo y se fueron a refugiar en Morena, para aprovechar la sombra de López Obrador.


 


Quien diga que Morena es el esfuerzo de cada uno de sus miembros, miente. Es obra de un solo hombre y su simpatía en el electorado. Si no estuviera AMLO en la cabeza de ese partido, simplemente no existiría ese fenómeno social, ni mucho menos el poder tan grande que aglutino el instituto político fundado por el tabasqueño.


 


A partir de ello, el PRD se desplomó. Hoy, a duras penas está en la cuarta fuerza política en el Congreso, atrás de los minusvalidados Acción Nacional y Revolucionario Institucional. No hay más poder total que el de Morena. Nadie lo preveía, ni los perredistas que estaban cobrando en ese partido.


 


Empezaba a preciarse esa debacle, con las alianzas desesperadas con Acción nacional. Este partido, al mando de Ricardo Anaya, tuvo que pagar su factura con un precio muy elevado. De esa manera también se desplomó en las preferencias electorales, por sus alianzas contra natura y sólo buscaba el poder por el poder.


 


PAN, PRD y PRI, este último a consecuencia del desgaste de estar en el poder por 8 décadas y por el alto nivel de corrupción de sus “mejores cartas”, llevó a que quedara un solo partido hegemónico.


 


Lo peor del caso es que el último de la lista es el PRD y, como se aprecia en el corto y mediano plazo, podría ser peor su futuro. El colmo, es que nadie se fija, ni le interesa, lo que ocurra a los amarillos.






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