Miércoles 26 de Septiembre de 2018

Miércoles 26 de Septiembre de 2018 09:32 am

Guajardo oculta acuerdo comercial con EU | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Cuentas claras y el chocolate expreso. Esto quiere decir que los comerciantes deben vender el chocolate aguado y al final de cuentas deben dar el cambio exacto.


 


Sin embargo, al término del sexenio de Enrique Peña Nieto, están descuidando, aún más, la política de comunicación gubernamental. No han entregado la información detallada, ni al congreso, ni mucho menos a la sociedad, de los acuerdos adoptados recientemente con el gobierno de Estados Unidos, con el objetivo de acercarse a un Tratado de Libre Comercio para América del Norte.


 


Ildefonso Guajardo, secretario de Economía y el canciller Luis Videgaray, no han implementado ninguna estrategia de comunicación a la sociedad, que es la principal interesada ya que su vida y economía dependen de esos acuerdos.


 


Curiosamente, porque los políticos son bien curiositos, no han solicitado cuentas a nuestros negociadores internacionales. Ya llegamos a un acuerdo bilateral de libre comercio con Estados Unidos y lo que falta para revivir el TLCAN es que acepte una buena parte del clausulado y sus propias necesidades, el gobierno de Canadá.


 


Negociadores y políticos, así como empresarios mexicanos se dicen satisfechos de los acuerdos. Sin embargo, ni los mismos empresarios tienen conocimiento de cada uno de los aspectos que implica esa trascendental firma comercial.


 


Es una falta de respeto a la comunidad. Si bien se espera que se sume Canadá, se deben dar los pormenores y detallarlos. Los políticos, especialmente en San Lázaro deben exigir cuentas y no mantenerse en el rincón de la muñeca fea.


 


Es más importante discutir la letra chiquita del TLCAN que la consulta por el Aeropuerto de la CDMX. El tratado afectará nuestros empleos, nuestras economías; la de todos los mexicanos. El aeropuerto, es un negocio que seguramente quedará en manos de particulares para que el gobierno no haga erogaciones.


 


Mientras, agobia el silencio gubernamental.


 






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