Lunes 24 de Septiembre de 2018

Lunes 24 de Septiembre de 2018 09:13 am

AMLO busca gobernabilidad con gobernadores | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Andrés Manuel López Obrador prefiere la gobernabilidad a los enfrentamientos estériles con opositores. Así se convierte en un Estadista; líder del Estado mexicano y no dirigente de un partido político que sólo fue aprobado por el 53 por ciento de electorado que se lee como el 47% de los mexicanos votaron en contra.


 


El 47% es un alto porcentaje, aunque quede claro que los antecesores gobernaron con el 70% en contra.


 


Hoy, Andrés Manuel es presidente electo y está legitimado por el apoyo de uno de cada dos mexicanos; un apoyo que en la historia del México pluripartidista no se encontró otro presidente de la República.


 


Un presidente demócrata tiene que respetar a todas las minorías. Ideológicamente debe fortalecer su partido, más no como un mecanismo para perpetuarse en el poder, sino para lograr mantener sus políticas que considere convenientes para el desarrollo armónico de la nación.


 


En la “gira de la victoria”, López Obrador es acompañado de los gobernadores en turno y, en las entidades donde hubo comicios, con los gobernadores electos también. Lo escucha e incluso aprueba propuestas de desarrollo estatal y regional. No se comporta como obsesivo dirigente y defensor de una tendencia ideológica, ni como patriarca de un partido que lo llevó al poder y que, al mismo tiempo será su soporte mientras esté en la Presidencia y, quizá, tiempo después.


 


El Presidente no es únicamente presidente del sector que lo llevó al poder, sino de todos, absolutamente todos los mexicanos. Esa es la responsabilidad.


 


Recientemente, estuvo en Sonora, donde habló ampliamente sobre el futuro de esa entidad y apoyo varios proyectos propuestos por la gobernadora Claudia Pavlovich. Lo mismo ocurrió en Oaxaca, donde el gobernador Alejandro Murat también le informó de varios proyectos regionales y estatales, mismos que también están en el interés del presidente electo.


 


Una de las entidades que visitó, a pesar de la presión interna de un candidato fracasado de Morena, Carlos Lomelín, fue Jalisco. Impedía la reunión de AMLO con el gobernador electo, Enrique Alfaro. Al final de cuentas, se reunió con el gobernador en funciones, Aristóteles Sandoval y Alfaro.


 


Estas reuniones son totalmente institucionales. No se trata de mostrar amor y paz, sino coincidencias que sean impulsadas para el beneficio de los mexicanos. No nos hagamos bolas. López Obrador fija la línea de su gobierno y está, como se ve hasta el momento, la mantiene firme con la visión de un país unidos que jale en la misma dirección. Esto es hasta el momento y en alrededor de 60 días esperamos verlo con la misma tendencia y orientación de estadista.






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