Viernes 14 de Septiembre de 2018

Viernes 14 de Septiembre de 2018 09:51 am

Reforma educativa, el debate emocional | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Ayer een Diputados y Senadores, los políticos de todos los partidos se dieron un “quien vive” es sus piezas de oratoria para mostrar simpatías a los maestros, en el debate por la supervivencia de la Reforma Electoral impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto.


 


En este espacio defendimos aspectos de la Reforma Educativa. Aquellos que van a la evaluación de los mentores para su promoción, sin intervención de políticos; el fin de la venta y herencia de plazas y, lomas importante por el monto de recursos que se manejan, transparencia en los recursos federales al Sindicato y organizaciones gremiales del magisterio.


 


La evaluación es fundamental para medir la factibilidad de lograr objetivos en la cátedra. ¿Por qué espantarse de la evaluación? Todos los mexicanos nos sometemos diariamente a una evaluación en nuestros trabajaos; si no logramos los niveles necesarios para lograr los objetivos empresariales, simplemente somos removidos. No hay piedad. Tampoco heredamos los trabajos. Ninguno hereda el talento.


 


Esto es lo que lleva en su ADN la reforma educativa de Enrique Peña Nieto. Claro, ese una reforma administrativa. No se trata de una reforma sobre el contenido de las materias, sólo en el control político de cientos de miles de maestros, donde la gran mayoría son de excepción ya que dejan la vida por su profesión.


 


Pero, la clave que debe interesarnos a los mexicanos, no es el discurso político, sino lo que definitivamente necesitamos los mexicanos que es el mejoramiento de la educación de nuestros hijos y de las próximas generaciones.


 


Ayer, en el Senado escuché a personajes que se dicen maestros y que dan vergüenza por su pobreza conceptual. Sólo hablaron de “protesta”, pero no ofrecieron opciones de cátedra. Y, lo entiendo, que ellos no entienden el problema magisterial.


 


El más coherente de los discursos fue el de Xóchitl Gálvez, quien viene de una población en la que fue testigo de la transformación de una Normal, semillero de maestros, en una cuna de grillos que usaban los recursos para la Norma de El Meche, para impulsar carreras políticas en el Estado de Hidalgo, tanto de izquierdistas como de gobiernistas.


 


Uno es el discurso y otra la realidad. En la realidad vemos a maestros que prefieren a grilla al aula; del puesto burocrático a la cátedra y, los intereses de grupo a los de millones de mexicanos que están ávidos de conocimiento y de herramientas que sirva para ser competitivos en un mundo como el que vivimos y viviremos.


 


Después de escuchar a nuestra fabulosa clase política, de materialmente todas las corrientes, sólo dejan espacio para llorar. Lástima que los políticos defiendan o ataquen una reforma y dejen volando el verdadero fondo y trasfondo: la educación de las próximas generaciones.






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