Miércoles 12 de Septiembre de 2018

Miércoles 12 de Septiembre de 2018 09:23 am

Tren Maya, epopeya financiera | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

 


El Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador desde hace varias semanas lanzó su proyecto de obra de infraestructura más importante de inicio de sexenio: el Tren Maya que para un recorrido más turístico que logístico comercial.


 


La inversión será de 16 mil millones de pesos y beneficiará los estados de Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Chiapas. Además, se convertirá en una herramienta de promoción de la región, a fin de convertirá en un eje de producción que pueda conectar al Sureste del país con las naciones hermanas de Centroamérica.


 


Definitivamente es un plan ambicioso, aunque el retorno de capital sea lento y a muy largo plazo. El turismo no es suficiente para recuperar la inversión que, según ingenieros especializados, podría superar el doble de lo estimado por los funcionarios de López Obrador.


 


Pero, el tabasqueño tiene un as debajo de la manga: la obra se financiará con capital privado y la operación se lee dará en concesión al Grupo Aeroportuario del Sureste, que encabeza Fernando Chico Pardo.


 


De esa manera, acaba López Obrador con las críticas de técnicos y políticos que hablaban de una obra faraónica para beneficiar a los estados vecinos a su natal Tabasco.


 


Se vale e incluso es una obligación con la tierra que lo vio nacer y con sus paisanos, el apoyarlos desde la Presidencia de la República. Pero, independientemente de ello, el Sureste siempre fue marginado por la política centralista.


 


Es más, esa región fue olvidada por los gobernantes que generalmente venían del centro y norte del país. Si revisamos la historia del país y sus presidentes, encontramos a Presidentes que vienen de Estados como Sonora con Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, Baja California con Abelardo L. Rodríguez, (considerado el presidente más corrupto y narcotraficante acusado por medios estadounidenses) Luis Echeverría y Ernesto Zedillo, Michoacán (Lázaro Cárdenas y Felipe Calderón), Oaxaca (Porfirio Díaz, Benito Juárez), Chihuahua (Francisco Madero), Veracruz (Miguel Alemán y Adolfo Ruiz Cortinez), Puebla (Gustavo Díaz Ordaz), Guanajuato (Vicente Fox) así como el Estado de México (Adolfo López Mateos y Enrique Peña Nieto) y al capital del país (Carlos Salinas, Miguel de la Madrid, José López Portillo).


 


Como verán, de Chiapas, Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, no hay presidentes y esto ha marginado la región.


 


Se vale ayudar a los paisanos; es más, es una obligación.






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