Jueves 6 de Septiembre de 2018

Jueves 6 de Septiembre de 2018 11:15 am

UNAM vulnerable a ambiciones políticas | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La UNAM, auténticamente nuestra Máxima Casa de Estudios, siempre ha despertado la pasión de los grupos políticos, especialmente los de izquierda, que quieren apoderarse de sus aulas y especialmente de sus estudiantes.


 


En mi juventud temprana, estudie en el CCH Azcapotzalco, a mediados de 1973 a 1975. Viví años maravillosos, pero con escenas de miedo ya que los grupos porriles pagados por el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (y no lo escribo de oídas o sospechas, sino porque me consta), irrumpían las aulas para sacar a los alumnos de grupos antagónicos y golpearlos.


 


Durante las horas de clase, llegaron a asesinar a jovencitos cuyo delito era ser de izquierda, o fumar mariguana o gustar del rock and roll. Claro, cada grupo tenía una afición. Sin embargo, lo que buscan es enquistarse para impulsar los negocios como el tráfico de drogas, el control de los grupos de izquierda o derecha, así como el amedrentar a los maestros que puedan dar una cátedra socialista o demócrata cristiana.


 


En la UNAM hay todo tipo de ideologías y todas pueden convivir, como ha ocurrido, sin violencia. Esta se desata en los momentos en que los políticos meten las manos. Lo hizo Luis Echeverría a través de quien fuera el líder de los ferrocarrileros y director de Ferrocarriles, Luis Gómez Zepeda. Movían millones de pesos; compraban conciencias y hasta golpeadores profesionales. Por otro lado, estaban los de izquierda, quienes también tenían sus esquiroles pagados por los mismos políticos.


 


Fue así como, de ser una universidad de excelencia mundial, bajó su calidad académica ya que los maestros se negaban a trabajar en un clima de miedo y zozobra.


 


Bueno, todo esto te lo platico debido al regreso de esos días de violencia a las escuelas de la UNAM. Cuando estudie la carrera de Derecho y la especialización sobre Instituciones de Finanzas públicas en mi amada universidad, volvió la tranquilidad. Se había ido Echeverría y llegaba José López Portillo.


 


No es un asunto de izquierdas o derechas, de anarcos o comitecos, son intereses políticos y económicos.


 


Enrique Graue, rector de la UNAM, dijo que se reconocieron los agresores que hace unos días con bombas molotov y cuchillos lesionaron a estudiantes del CCH Azcapotzalco. ¿Entonces porque no fincan responsabilidades penales? Por menos, hace 50 años, exactamente, estalló el movimiento del 68, cuyas heridas aún no cicatrizan.


 


Estoy seguro que Graue conoce perfectamente de quien es la mano que mueve la cuna. Perro guarda sospechoso y cómplice silencio. Me uno al grito de universitarios de: ¡manos fuera de la UNAM! ¡Fuera políticos criminales del campus! ¡Cárcel a porros y sus financiadores!






Déjanos tu comentario