Lunes 3 de Septiembre de 2018

Lunes 3 de Septiembre de 2018 09:49 am

Los claroscuros de Peña Nieto | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Este primero de septiembre Enrique Peña Nieto, a través de su secretario de Gobernación, presentó ante el Congreso su sexto y último informe de gobierno, lo que obliga a analizar los 6 años de gobierno del priista.


 


El inicio de su administración fue realmente espectacular y llegaba con un bono democrático importante. El elector le había despojado de su rencor al priismo y ahora lo veían como una opción joven y dinámica para gobernador al país. Su acuerdo político con la oposición a fin de impulsar sus reformas estructurales, fue realmente un golpe maestros en materia política.


 


De esa manera con “El Pacto por México”, firmado el 2 de diciembre de 2012 en el Castillo de Chapultepec, por el Presidente Peña Nieto así como Gustavo Madero Muñoz, del PAN; Cristina Díaz por el PRI y Jesús Zambrano por el PRD. El Partido Verde Ecologista de México, a través de su vocero Arturo Escobar, firmó el acuerdo 2 meses después.


 


El Pacto tuvo tres ejes rectores: El fortalecimiento del Estado Mexicano, la democratización de la economía y la política, así como la ampliación y aplicación eficaz de los derechos sociales y la participación de los ciudadanos como actores fundamentales en el diseño, la ejecución y la evaluación de políticas públicas. Atrás, la aprobación de las Reformas Energética, Telecomunicaciones y Educativa.


 


Se lograron muchos acuerdos legislativos estratégicos. Algunos con cierta oposición, pero en términos generales fueron gracias a negociaciones tersas.


 


Sin embargo, aparecieron dos temas que fueron desastrosos en la trayectoria del Presidente: la Casa Blanca, propiedad de su esposa, Angélica Rivera, y la desaparición y asesinato de 43 jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. En ambos casos, el manejo de la información llevó a sospechas de un mal uso del poder político.


 


Aunado a ello, varios de los miembros de su gabinete y el gabinete ampliado como el caso de Rosario Robles y Emilio Lozoya, asuntos también manejados pésimamente en materia de comunicación, abundaron en la imagen de una corrupción incontrolable.


 


Al final de cuentas, es justo mencionar que el saldo es positivo. No es espectacular, pero no hay retrocesos en materia económica, en política el despegue fue positivo y el cierre, con el acercamiento a Andrés Manuel López Obrador, se ve un panorama pacífico en el cambio de gobierno. Esa es ganancia para el país que veía con preocupación un cambio de sistema y gobierno, como el que vivimos en estos momentos.






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