Viernes 24 de Agosto de 2018

Viernes 24 de Agosto de 2018 08:17 am

Plurinominales salvaron la democracia | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El equilibrio de fuerzas en una democracia es fundamental. Un líder de Estado se convierte en un tirano cuanto tiene el poder total, aunque sea emanado de una elección democrática. Los pesos y contrapesos son las bases de una democracia, en donde se escuchan todas las voces: las mayorías con el poder de decisión y las minorías que hablan por aquellos que son los menos escuchados.


 


Así, encontramos que una democracia tiene su fundamento en atender a todos; absolutamente todo, los actores de una sociedad y, además, atender sus demandas con respeto y orden.


 


En las elecciones del pasado 1 de julio, un solo partido, de reciente creación, logró lo que nunca antes en la época posrevolucionaria y fuera de la órbita priista, se había logrado, recibir la confianza mayoritaria absoluta.


 


Claro, que baso en el hartazgo social y en la renovación de los entes en el poder. La esperanza porque se terminen las lacras sociales que agobian a más de 130 millones de mexicanos. La miseria, la corrupción, la inseguridad, el abuso de poder y la impunidad, se convirtieron en las demandas fundamentales contra quienes detentaron el poder desde que México es independiente; contra la clase política incompetente.


 


Sin embargo, fue tal el hartazgo que en las urnas que entregaron a Morena, Andrés Manuel López Obrador, y a sus allegados, un cheque en blanco. Sólo algunas posiciones fueron entregadas a los opositores de la coalición obradorista. Sin embargo, en los tribunales electorales, ante la sobre representación de la nueva fuerza política de AMLO, decidió entregar diputaciones locales y federales a PRI, PAN, PRD, PVEM y otras organizaciones políticas.


 


Son importante esos contrapesos y, en especial, de las minorías que necesitan representación. Personalmente, fui un fuerte crítico de los legisladores plurinominales, ahora reflexiono que en caso de no tenerlos, simplemente sería imposible darle voz a las minorías. Eso no sería democracia, ni representativa, ni participativa.






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