Domingo 19 de Agosto de 2018

Domingo 19 de Agosto de 2018 11:23 am

Una estrategia para combatir el crimen | EDUARDO RUIZ HEALY

En 2005, Naciones Unidas publicó un informe que declaraba que Escocia era el país más violento del mundo desarrollado. Ese mismo año, un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró que Glasgow era la "capital asesina" de Europa.


 


Los seres humanos se involucran en una amplia gama de conductas de riesgo que pueden conducir a serios problemas de salud: fumar, comer en exceso, tener relaciones sexuales sin protección. Desde hace mucho tiempo, es sabido que los médicos deberían alentar a los pacientes a cambiar su comportamiento: dejar de fumar, ponerse a dieta, usar condón, en lugar de esperar para tratar el enfisema, los ataques cardíacos relacionados con la obesidad o el VIH. Sin embargo, cuando se trata de violencia, la discusión a menudo se basa en la suposición de que este es un comportamiento innato e inmutable y que las personas que participan en él están más allá de la redención. En la mayoría de los casos, se han buscado soluciones en el sistema de justicia penal: mediante sentencias más estrictas o incrementos de detención y búsqueda (a pesar de la evidencia sustancial de que es ineficaz para reducir el crimen). ¿Es la aplicación de la ley una táctica totalmente equivocada?


 


En 2005, Karyn McCluskey, analista principal de la policía de Strathclyde, escribió un informe señalando que la policía tradicional en realidad no reducía la violencia.


 


El equipo de McCluskey comenzó reuniendo pruebas sobre los impulsores de la violencia. ‘Particularmente en Escocia, fue la pobreza, la desigualdad, cosas como la masculinidad tóxica, el consumo de alcohol, todos estos factores, la mayoría de los cuales estaban fuera de los límites de la policía’, dice.


 


Luego, miraron alrededor del mundo para encontrar y aprender de programas pioneros que trabajan para prevenir la violencia. Esta fue la base de la Unidad de Reducción de la Violencia (URV), de la cual Linden ahora es el director en funciones. Tomó elementos de esos programas y se centró en obtener el apoyo de una serie de agencias escocesas: el servicio de salud, el apoyo a los adictos, los centros de trabajo y muchos otros. Desde que se lanzó la URV en 2005, la tasa de asesinatos en Glasgow se ha reducido en un 60 por ciento.


 


La estrategia de la URV se describe como un enfoque de ‘salud pública’ para prevenir la violencia. Uno de los principales indicadores de que alguien llevará a cabo un acto de violencia es primero ser víctima de uno. La idea de que la violencia se propaga entre las personas, reproduciéndose y cambiando las normas grupales, explica por qué una localidad puede ver más apuñalamientos o disparos que otra área con muchos de los mismos problemas sociales”.


 


Traducido parcialmente del artículo Violent crime is like infectious disease – and we know how to stop it spreading, por Samira Shackle, publicado el 24 de julio de 2018 en mosaicscience.co


 






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