Miércoles 15 de Agosto de 2018

Miércoles 15 de Agosto de 2018 10:04 am

Los jóvenes turcos del PAN, fracasaron | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

En la segunda década de los veintes un grupo de jóvenes pertenecientes al Comité Unión y Progreso en Turquía y derrocaron al sultán Abdul Hamid II y buscaron el control político del otrora poderoso Imperio Otomano.


 


Encabezaron el exterminio de más de millón y medio de armenios, por razones de religiosas y étnicas. Al final, provocaron la debacle del imperio que se mantuvo 623 años y que fue un factor de equilibrio político entre Europa, Medio Oriente y Asia. El común denominador de los “jóvenes turcos”, obviamente era su corta edad, y su desmedida ambición de poder.


 


Aunque no pretendo afirmar, al hacer similitudes entre los “jóvenes turcos” y sus acciones bélicas, con los panistas que pretenden acabar con un sistema político, no son negociadores políticos y fallaron en su intenso el pasado 1 de julio.


 


Los jóvenes que tomaron el control político del PAN, En los últimos 3 años, son diferentes a los que lo hicieron a finales de los noventas. Estos, a diferencia de los carismáticos de aquella época, no respetaron a nadie. Tomaron al partido y prometieron una refundación de los principios de ese partido demócrata cristiano.


 


Al final, no lograron nada; mucho menos plantearon el regreso de los valores que distinguieron a los fundadores de ese instituto político: la familia, la moral, la lealtad y la verdad. Fue la llegada de Ricardo Anaya y su grupo debilitó la estructura azul, a niveles que perdieron total credibilidad.


 


Como al PRI y al PRD, el poder los debilitó. Fue precisamente el paso del PAN por la Presidencia de la República con Vicente Fox y Felipe Calderón, cuando los panistas perdieron sus principios. Como diría Groucho Marx, “estos son mis principios; si no le gustan tengo otros”, los panistas abandonaron sus familias; cambiaron a sus esposas por modelos más jóvenes; le metieron la mano a los recursos públicos; pisotearon a sus correligionarios para acceder al poder; destrozaron el tejido social, entre otras aberraciones a sus ideales sociales y políticos.


 


El poder los corrompió. Eran una oposición seria y respetable. Hoy las cosas cambiaron y se volvieron sólo oposición por oposición y de los principios “ni hablar”.


 


Al reunirse el pasado fin de semana para preparar la plataforma de su futuro, varios panistas consideran que la refundación de ese partido debe basarse en el reencuentro con sus orígenes y principios. De lo contrario, simplemente estarán sentenciados a perder más elecciones y, sobre todo, el respeto de la sociedad.


 






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