Miércoles 8 de Agosto de 2018

Miércoles 8 de Agosto de 2018 09:12 am

Bartlett, su pasado lo condena | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Manuel Bartlett, es ave de tempestades. A lo largo de su vida política, que no es la más transparente y pulcra del sistema político mexicano, ha tenido altibajos. Generó una larga lista de enemigos y pocos aliados. Sin embargo, no se puede reconocer la preparación y experiencia del político poblado, de orígenes tabasqueños.


 


En el medio periodístico, no tiene el mejor cartel. Es considerado como censor político, a través de los organismos policíacos que detentaba el gobierno de Miguel de la Madrid.


 


También tuvo enfrentamientos con diferentes directores de periódicos de principios de los ochentas. Presionó al semanario Proceso propiedad de varios periodistas entre los que destacaban Julio Scherer García y el escritor Vicente Leñero; incluso lo acusan de conocer y ocultar toda la verdad sobre el asesinato del columnista Manuel Buendía.


 


En la izquierda, la situación fue similar. Es considerado represor de los grupos de izquierda y de promover el divisionismo entre esos grupos políticos, mediante el control de partidos como el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), y la creación del Partido del Trabajo, como una estrategia para mantener un pie de Raúl Salinas de Gortari en la política. Dejó en manos de Alberto Anaya ese partido y al paso del tiempo, después de que el PRI lo proyectara como gobernador en Puebla, prefirió irse al PT.


 


En abono a la actividad política de Bartlett, es experimentado y sabe perfectamente cómo se mueven los hilos del poder y el dinero, en los tres poderes de la República. Su paso por la Comisión Federal de Electricidad, tiene un sentido político más que técnico, como hemos mencionado en este espacio. Pero, pueden pesar mucho más los negativos que los positivos; éstos los promueven desde dentro de las filas legislativas de López Obrador, donde no hay perdón






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