Lunes 6 de Agosto de 2018

Lunes 6 de Agosto de 2018 10:00 am

AMLO con Meade; con Anaya complicado | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El video y las fotos que se tomaron Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade tienen más profundidad que la visita de cortesía del que fue aspirante a la Presidencia por el Partido Revolucionario Institucional.


 


Obviamente, se trata de un seguimiento de las llamadas de cortesía que le hizo el aspirante priista, aunque sin militancia partidista, momentos después de las 20 horas del 1 de julio, a López Obrador, para reconocer el triunfo del tabasqueño.


 


Pero, atrás de todo ello se tejen redes políticas que le pueden dar mayor gobernabilidad al próximo presidente de la República, quien (como he mencionado en otras columnas en este espacio) podrá realizar sus propias reformas estructurales.


 


Así lo hizo en su momento, Andrés Manuel López Obrador. No aceptaba las reformas constitucionales de Enrique Peña Nieto, pero no se convirtió (contando con las herramientas suficientes y simpatizantes suficientes para bloqeuarla) es un obstáculo para que las lograra el gobierno priista. En pocas palabras, le concedió la gobernabilidad a EPN.


 


Al mismo, tiempo, mientras prepara sus reformas estructurales que van en política, economía y sociedad, al interior de los congresos legislativos de todo el país, no se busca el enfrentamiento, sino, una vez más, la gobernabilidad. Pocas veces el país ha jalado con el mismo rumbo; un destino común y que beneficie a la gran mayoría de los mexicanos.


 


Además, estoy convencido que Meade podría formar parte del equipo de trabajo de López Obrador. Como dijo el presidente electo, Meade es un hombre decente y podrá tener espacios en su administración. Incluso el secretario particular del exaspirante priista, llevaba un curriculum de José Antonio al preparar la visita de su jefe a las oficinas de la colonia Roma, de transición gubernamental.


 


Como analista, veo que los encuentros entre Meade y López Obrador, son positivas para ambas partes. Y, como también mencionamos en esta columna, es más factible que se realicen alianzas políticas entre Morena y el PRI, que con el PAN. Además, este último partido está en medio de una revuelta interna; todos contra todos y el vacío de poder dejado por Ricardo Anaya, convierte en una institución sin rumbo, ni destino, por el momento. Sera temporal, pero por el momento el capital del barco, Damián Zepeda, se le perdió la brújula.


 


Con el PRI, si; con el PAN quien sabe, dirán los estrategas morenistas.






Déjanos tu comentario