Lunes 16 de Julio de 2018

Lunes 16 de Julio de 2018 10:27 am

La dolorosa diáspora burocrática de AMLO | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

En mis años mozo, a los inicios de mi oficio de periodista, me embargó intensamente la idea de sacar las oficinas gubernamentales de la Ciudad de México. Así se desahogaría el tráfico de vehículos, se impulsarían económicamente varias regiones del país y, fundamentalmente, habría orden.


 


Hay un gran trecho entre el desear y la realidad. Por ello, ahora encontramos un problema grave, que va allá del enrome gasto que implica el sacar a un millón y medio de burócratas. Además de ellos, tendrían que emigrar más de 3 miembros de sus familias, en promedio, lo que sumarían alrededor de 4.5 millones de capitalinos. La ciudad de México desahogaría, con todo y su área metropolitana, una quinta parte de sus habitantes y personas que viajan en la capital del país.


 


En cifras frías, es un acto espectacular. Pero, esos 4.5 millones de mexicanos tienen sus vidas hechas en la CDMX; amigos, familia, negocios alternos, escuela y otros compromisos. Sacar ¡un millón y medio de burócratas! Esto en convierte en 4.5 millones de dramas cotidianos.


 


La mayoría preferiría renunciar ya que no llevaría a sus familias, aunque tengan habitación y salario en los diversos estados donde se ubicarían esas oficinas. Una cosa es ir a la aventura y otra, muy diferente, romper con lazos afectivos y económicos.


 


Estimado lector, ¿estarías dispuesto a salir de la Ciudad de México e irte a cualquier Estado que decida el gobierno de Andrés Manuel López Obrador? Algunos aceptarían y hasta gustosos se irían. Otros, no lo aceptarían rotundamente.


 


Revisé capitales burocráticas de reciente creación en el mundo como Brasilia (Brasil), Islamabad (Pakistán), Abuya (Nigeria), Camberra (Australia), Putrajaya (Malasia) y Naipyidó (Birmania). Encontré dramas de quienes no quiere dejar sus empleos para no abandonar su antigüedad y prestaciones, pero los orillan a abandonar sus familias y a tener mayores gastos, con la consiguiente disminución del nivel de sus vidas y sus seres queridos.


 


En esos países los burócratas se fueron a una sola ciudad de reciente construcción (Brasilia se empezó a construir en 1956 y se convirtió en la capital de Brasil en 1960) y se rompieron familias enteras. Esto puede ocurrir en México. Pregúntale a tu hijo adolescente o un poco mayor, que vive contigo si te acompañaría a otra Ciudad y la respuesta sería rotunda: !No!


 


Bueno, del costo económico por cambiar la mayoría de las dependencias burocráticas, ni hablamos. Es tanto como cancelar bienestar en varios estados y municipios del país, para destinarlos a la mudanza. Preferible, dicen algunos burócratas, jubilarse o renunciar.






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