Viernes 13 de Julio de 2018

Viernes 13 de Julio de 2018 09:07 am

Salidas a promesas de campaña de AMLO | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Hay dos promesas estratégicas de Andrés Manuel López Obrador, que están relacionadas a las Fuerzas Armadas. El Estado Mayor y, dependiente de éste agrupamiento, el avión TP01 José María Morelos, que generalmente utiliza el Presidente de la República.


 


El Estado Mayor es el equipo militar de élite que está única y exclusivamente al mando del Presidente y sirve para proteger al Líder del Ejecutivo y su familia, así como a líderes de Estado y Gobierno de otras naciones que visitan al país. Cuenta con un cuerpo de Guardias Presidenciales, que están alertas ante cualquier ataque que pueda sufrir el Líder del Ejecutivo en sus oficinas o en cualquier parte del mundo.


 


Ese cuerpo de élite tiene, además, un grupo especializado de “contrafrancotiradores”, que revisa el paso del presidente y ahora tiene la responsabilidad del cuidar al Presidente electo, sus invitados. Esa protección es fundamental para el Presidente ya que un atentado podría tener funestas consecuencias para la estabilidad política, económica y social del país. Por ello, como ocurre en Estados Unidos, el Presidente es un tesoro y es cuidado por un equipo especial.


 


¿Quién cuidará a partir del 1 de diciembre al presidente López Obrador? El presidente, sea quien sea, es patrimonio nacional. Puede quedarse el equipo de élite con otro nombre que pueden ser guardias presidenciales, con lo que el Reglamento del Estado Mayor Presidencial deberá ser derogado en la siguiente legislatura que inicia el 1 de septiembre.


 


En lo que respecta al avión presidencial, como ya lo habíamos mencionado no se puede vender, porque no es propiedad del gobierno, ni del Estado mexicano. Es propiedad de una empresa que lo arrienda con opción a compra. Esto disminuye los costos de mantenimiento que son muy onerosos.


 


Alfonso Romo, coordinador del próximo gabinete, informó que AMLO está buscando comprador del avión. Lo que puede hacer es traspasar la aeronave a algún otro jefe de Estado para no perder tanto dinero por sanciones al cancelar el contrato de arrendamiento. Es difícil encontrar alguien que quiera el avión, primero por su costo derivado de las estrictas medidas de seguridad y la manera como está acondicionado. Definitivamente no está a la altura del avión del presidente de Estados Unidos, pero cuenta con todas las comunidades de comunicación y logística de un Jefe de Estado.


 


El Papa Francisco, no tiene avión propio, pero Alitalia, la aerolínea más importante de Italia le acondiciona un avión cada vez que lo necesita el líder de la Iglesia Católica. Esto representa un alto costo cada vez que lo utiliza que es sólo para viajes internacionales. En trayectos domésticos cuenta con una flota de 3 helicópteros y aviones pequeños.


 


El resto de jefes de Estado de América Latina, tiene aviones propios por el gran número de viajes que realiza a la semana. Tener fletado un avión comercial resultaría mucho más caro que mantener el actual. Lo que deben venderse son las aeronaves de otras dependencias, como PEMEX y CFE que son para el uso exclusivo de sus directores y no son usados para el desarrollo de las actividades propias de las dependencias. El tener aviones para jefes de Estado no es un lujo, es una necesidad. Que lo usen sus familiares sólo es vanidad.






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