Martes 10 de Julio de 2018

Martes 10 de Julio de 2018 09:43 am

Los Pinos puede desaparecer | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

En una entrevista, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador reconoció, refiriéndose a los discursos de Donald Trump, que una cosa es el discurso y otra diferente la acción de gobierno.


 


Y, esto es definitivo. Él prometió convertir la residencia oficial de Los Pinos en un parque en el Bosque de Chapultepec. Esto puede realizarse y cumplirse.


 


La casa que construyó en su gobierno Lázaro Cárdenas del Río, para habitarla durante su mandato presidencial. Es enorme y provoca en la población resquemor el lujo de algunas áreas y el ir y venir de empleados de la Presidencia de la República.


 


Ahí, resguardado por el Estado Mayor Presidencial, vive el Presidente de la República desde Lázaro Cárdenas hasta Enrique Peña Nieto. Desaparecer esa casa es simplemente un acto administrativo que se puede hacer de un plumazo, donde cientos de empleados serán reubicados en otras oficinas en diversos rumbos de la ciudad. El Presidente puede irse a vivir a su casa particular, donde el gobierno mexicano destinaría recursos para su protección y cuidado.


 


A López Obrador no le gustan los guardaespaldas, ni los guardias que están a las espaldas del Presidente, así como una larga lista de colaboradores directos del Presidente en turno. Ante ello, prefiere acabar con la Residencia Oficial de Los Pinos, algo así como la Casa Blanca de Estados Unidos, o la Casa Rosada Argentina. Cambiarla implica un gasto, convertirla en un área de esparcimiento otra cantidad de dinero y su seguridad a donde se cambie, otra suma económica.


 


Ahora bien, cambiarse a Palacio Nacional, una vez más el tema de seguridad será el que implique cambios importantes en la logística de quien lo proteja. Él dice que “el pueblo me protege”. La responsabilidad no debe quedar en “el pueblo” sino en profesionales. Hoy, las decisiones de AMLO no son personales; son de Estado. La seguridad del Presidente no es decisiones del individuo, sino del Estado Mexicano.


 


Sobre el TP01, el avión presidencial José María Morelos, simplemente no se puede vender, ya que no es propiedad del gobierno mexicano. Paga un sistema de arrendamiento con opción a compra. Al final, cuando se hayan pagado las respectivas anualidades, entonces es propiedad del gobierno mexicano. En ese momento si se podrá vender. Aunque no quiera, López Obrador tendrá que utilizar ese avión ya que es más caro devolverlo (por lo que se ha pagado y la cláusula penal) que quedarse con él y usufructuarlo.


 


Por ello, una cosa es el discurso y otra la realidad, como mencionó López Obrador.


 






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