Lunes 18 de Junio de 2018

Lunes 18 de Junio de 2018 10:21 am

Abstencionismo, el ánima en pena del 1 de julio | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

El fantasma del abstencionismo asustará el 1 de julio. Y, con justificada razón. La historia de las elecciones en el país, rara vez ha superado el 70% del electorado interesado en elegir a sus gobernantes. Incluso, el tope abstencionista es de 59% en las intermedias del 2003 y 53% en la Presidencial de 1988.


 


Las cifras de los recientes comicios marcan específicamente el derrotero de las elecciones en base del abstencionismo. Las presidenciales y federales, llaman la atención del electorado; fundamentalmente las primeras, donde se disputan la Presidencia de la República.


 


Cada 3 años los partidos políticos se disputan la Cámara de Diputados y los electores pierden interés. Hay algunos investigadores que los ciudadanos piensan que no es importante, pero precisamente estos comicios son los que imponen equilibrios al Poder Legislativo.


 


Con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, cayó la ausencia en las urnas hasta el 24%. No quiero ahogarlos con cifras, pero la clase política se preocupa por que el elector no acude a las urnas a depositar su voto. Lo culpan de no cumplir con sus obligaciones cívicas. Sin embargo, la culpa es los políticos. Para nada del ciudadano.


 


Por una parte, existe una larga e insultante historia de fracasos administrativos, plagados de corrupción. Por otra, la oferta de aspirantes a puestos de elección popular, a lo largo de la historia democrática del país, es deprimente. Los comicios seguramente serán copiosos, por la crispación. Irán a las casillas por miedo y venganza, NO por convicción.


 


Todo esto te lo comento, estimado lector, debido a la cercanía de las elecciones del 1 de julio. Son miles de puestos de elección que están en juego, que van desde la Presidencia de la República, hasta los consejeros o ediles de cientos de municipios en el país. La elección ha atraído el interés de los electores por el miedo a diversos factores, especialmente la economía.


 


No se trata de una oferta electoral extraordinaria, sino de factores exógenos. Sigue pobre la oferta electoral de los partidos políticos. El monto del abstencionismo será el factor en que se mida el respeto a los partidos políticos, independientemente de sus candidatos.






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