Martes 12 de Junio de 2018

Martes 12 de Junio de 2018 11:10 am

Anaya, un abogado sin argumentos jurídicos | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Durante 5 años, al principio de mi oficio de reportero, trabajé en la fuente policíaca para el periódico Ovaciones. Mientras estudiaba la carrera de Derecho en la UNAM, me enfrentaba al mundo real de una sociedad con todos los defectos y todas las virtudes.


 


Los verdaderos delincuentes se les aprecia en lenguaje corporal que, aunque no es un referente jurídico, es un indicador para los investigadores experimentados. Además, en el análisis de las evidencias, se aprecia de inmediato si hay elementos para consignar a un delincuente y que el juez sea el único que tome una decisión sobre su futuro: libertad o cárcel.


 


El caso de Ricardo Anaya, el aspirante por el Frente PAN-PRD-MC, en su lenguaje corporal demuestra angustia, desesperación, así como inseguridad al referirse a las acusaciones que por lavado de dinero y evasión fiscal realizó el candidato presidencial.


 


Y, en las evidencias, las cosas son peores. Sus socios, los hermanos Barreiro, que le sirvieron para desviar dinero y para proporcionar información privilegiada para especular con terrenos donde llegarían vialidades importantes, desde su paso por la secretaría particular del gobernador de Querétaro, Francisco Garrido.


 


El apasionamiento del político queretano, que ascendió en la escala de poder con una velocidad indescriptible, justificada únicamente en los lazos de complicidad, está en condiciones jurídicas complicadas. Acusar al Presidente Enrique Peña Nieto de una “persecución” por sus declaraciones en el sentido que lo investigaría y metería a la cárcel, si él llega a la Presidencia. Son declaraciones que demuestran que sólo busca un seguro de libertad. Cree que de esa manera el Presidente se intimidará y ordenará al Ministerio Público que frene las investigaciones.


 


Sin embargo, el abanderado panista sabe perfectamente que si el MP federal no actúa en estos momentos lo hará si pierde las elecciones. Por ello, la apuesta del queretano es únicamente ganar. Los elementos de investigación sobre la evasión fiscal, lavado de dinero y fraude, según se ha filtrado, sin irrebatibles.


 


Los argumentos de Anaya no son jurídicos, a pesar que él estudio la carrera de Derecho. Son únicamente mediáticos y los mexicanos ya estamos hartos que los asuntos judiciales se ventilen en los medios y que la impunidad se mantenga en el país.


 


Si Ricardo Anaya es sospechoso de fraude, evasión fiscal y otros delitos, pues que el MP federal actúe y no lo congele únicamente por ser candidato presidencial. No es posible no veamos lo grave de esas imputaciones y las perdonemos en aras de derrumbar al PRI. Los políticos no deben ser perdonados por sus delitos; al contrario, ellos están más obligados a cumplir, como todos los mexicanos, la ley escrupulosamente al pie de la letra. A otros con el cuento que hay una alianza entre Peña y Andrés Manuel López Obrador, para perjudicar a Anaya.






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