Viernes 1 de Junio de 2018

Viernes 1 de Junio de 2018 09:31 am

La operación de los gobernadores | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

La pieza clave en los procesos electorales, que pueden darle la vuelta al resultado de los comicios, es la operación de los gobernadores. Tienen los hijos en las manos y el dinero para apoyar al candidato presidencial que más le convenga y atraiga votos a sus legisladores locales.


 


De acuerdo a las encuestas que obran en poder de muchos partidos políticos, existen fuertes posibilidades de que Morena pueda tener la mayoría en más de 19 Congresos Locales, de los 27 que están en disputa en los comicios del próximo 1 de julio; en total 972 diputados locales.


 


Este es el interés real de los gobernadores en política local, pero sus relaciones con el gobierno federal están centradas en el Presidente de la República y su apuesta en el futuro depende de quien ocupe la silla del Ejecutivo Federal.


 


¿A quién conviene cada uno de los candidatos presidenciales a los gobernadores? José Antonio Meade, Ricardo Anaya o Andrés Manuel López Obrador, e incluso Jaime Rodríguez El Bronco, podría ser la apuesta para los 21 gobernadores que se mantendrán en sus puestos y de los 9 que dejarán el poder este año.


 


Los panistas están acostumbrados, incluso en las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, a manejarse por la libre y no depender de un líder partidista que a su vez es el Presidente. Por ello, pueden jugar en cualquier cancha; desde las más extrañas hasta las ideológicamente afines a la democracia cristiana.


 


Los priistas están acostumbrados a tener un Presidente que es líder del PRI y que les tira línea a los gobernadores tricolores. Ellos se disciplinan y presentan un bloque alrededor de su máximo líder, de quien dependen incluso en premios y castigos a través del presupuesto.


 


La izquierda, como no ha tenido un Presidente de la República, seguramente actuarán conforme les marca la enseñanza de sus orígenes, la mayoría de ellos priistas. En caso que Andrés Manuel López Obrador llegue a la Presidencia, no olvida que viene de la cuna priista e impondrá un férreo control sobre los Ejecutivos Estatales a través del Presupuesto. Aunque tendrá a varios gobernadores de su partido, estos están disciplinados totalmente. Los priistas, si quieren tener un margen de gobernabilidad se pueden mantener en un lazo de respeto con el Ejecutivo, pero no hay duda que será tirante y complicado.


 


En la operación electoral los gobernadores jugarán por quien se comprometa a dejarlos actuar con mayor libertad. En las urnas locales y las movilizaciones sociales, veremos por quienes pueden inclinar la balanza de la política nacional. Saldrán a la luz muchos intereses de poder y dinero de la flamante clase gobernadora.






Déjanos tu comentario