Martes 29 de Mayo de 2018

Martes 29 de Mayo de 2018 08:28 am

En Juego la Gobernabilidad | MARCO V. HERRERA B.

El desgaste de nuestra democracia durante los últimos seis años es enorme por la modernización que se ha tenido, esto se puede definir en varios momentos históricos: el primero, cuando se logra el Pacto por México; el segundo, con el cambio de la legislatura se perfilan las reglamentaciones de las reformas, en ese momento el balance político, social y económico, empieza realmente a acomodarse y surgen las disconformidades.


 


El tercer momento se da cuando comienzan los acuerdos políticos cuyo objetivo es alcanzar el poder, en este caso los grupos de poder desestiman a los partidos y sus perfiles ideológicos que les estorban en dicha carrera, hacen alianzas sin importar la historia ni el color político en busca de un solo objetivo, mantener o recuperar los espacios perdidos del poder, esto ocasiona un brutal rompimiento con lo poco que quedaba del sistema de partidos.


 


No sabemos si estaba previsto que las reforma afectarían a los partidos políticos, pero fueron los grandes perdedores de la fiesta, se alejaron totalmente de la sociedad. En consecuencia, las organizaciones de la sociedad civil crecieron de manera importante, las cuales no solamente influyen cada vez más en las acciones del gobierno, también incrementan sus funciones, espacios y decisiones, convirtiéndose de esta manera en los verdaderos representantes sociales. Los partidos no se dan cuenta que pierden todavía más espacios y acercamiento con los ciudadanos ante este efecto.


 


Nos jugamos muchas cosas en esta elección, pero lo más preciado es la gobernabilidad, gane quien gane. A estas alturas no hay nada para nadie aún, se necesita entender que la gobernabilidad brindará la capacidad de llevar a cabo su plan de gobierno, no sólo es importante la mayoría en el Congreso Federal, lograr mayoría en los Congresos estatales será la última puerta de salida a las reformas constitucionales y esto siempre pone en riesgo al federalismo.


 


Por otra parte, es muy importante preguntarse ¿qué pasará con los partidos políticos de los perdedores? Después de los conflictos poselectorales, el reparto de culpas y una natural reorganización, ¿quién los va a querer rescatar?, y lo más importante, ¿quedará algo en los ciudadanos de credibilidad y confianza como para encontrar algún beneficio en ser militante de algún partido y volver a afiliarse?


 


Y surge un último cuestionamiento, el rescate de los partidos políticos ¿será de los ganadores o de los perdedores?






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