Viernes 18 de Mayo de 2018

Viernes 18 de Mayo de 2018 08:44 am

Teoría de la Conspiración 10: traiciones vs. Meade | VÍCTOR SÁNCHEZ BAÑOS

Queda claro que no hay peligro de que desaparezca ese instituto político. Sin embargo, su influencia y poder se verá mermado de manera importante, en las elecciones del próximo 1 de julio. Un asunto de supervivencia.


 


Los jerarcas priistas están urgidos en reflexionar sobre los motivos de esa crisis, derivada del desgaste social por más de 80 años en el poder. Ese partido que fue el semillero de los políticos mexicanos, incluidos el puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, está agotado; lo agotaron desde Los Pinos.


 


En el rincón de los conspiradores, hablan de una estrategia desde el mismo intestino del gobierno para impulsar el péndulo de la alternancia gubernamental. La mayoría de los Estados del país lo realizan cotidianamente, incluso cuando el antecesor realizó una buna actividad de gobierno y que se refleja en los bolsillos de la comunidad.


 


Primero, desde la Presidencia de Plutarco Elías Calles hasta Ernesto Zedillo y, después de 12 años de panismo, con Enrique Peña Nieto, el Presidente de la República era el máximo líder del priismo. Esto le dio cohesión a los tricolores. Sin embargo, con Zedillo y Peña, el partido no se usó como un centro ideológico que le diera forma al gobierno en turno; la conciencia del gobernante. Se convirtió en tapadera de políticos de todos los partidos.


 


Segundo, el líder máximo priista fue mal informado sobre los antecedentes políticos de cada una de las regiones, debido a los intereses de los intermediarios incrustados en el PRI. Se impulsó el crecimiento de políticos como López Obrador a nivel nacional y de otros priistas impresentables, que buscaron refugio en la oposición.


 


Tercero, las alianzas con otros partidos se hicieron a puño limpio. El líder del PRI, hasta hace unas semanas, Enrique Ochoa, de la mano del gurú presidencial, Aurelio Nuño, como mencionamos en otros artículos de la saga de “La teoría de la conspiración”, destrozaron muchos comités estatales y sus liderazgos regionales, mismos que se fueron con el PAN, PRD, MORENA y hasta el PES.


 


Lo más grave, como cuarto punto, fue el divorcio con el PVEM y el amasiato “violento” con el PANAL, de Elba Esther Gordillo. Aunque “cohabitan”, Estos dos socios incómodos, pero con efectividad comprobada,no juegan con el PRI. Es más, en algunas regiones hasta son sus enemigos. El desprecio de los neopriistas que llegaron al poder a los priistas, abandonaron el barco que se hunde y se lo dejaron a René Juárez Cisneros, que poco puede hacer, cuando casi todos están esperando a que se apaguen las luces, para cerrar las puertas del edificio de Insurgentes y Violeta.


 


Aunque no está todo escrito en el destino de las elecciones del 1 de julio, el daño de los priistas bisoños, hicieron un boquete irreparable. ¿Fue deliberado?, se preguntan los “conspiradores”.






Déjanos tu comentario